El propósito de publicar una relación de nombres, personales y de topónimos, es decir, de personas y de lugares que aparecen en la Palabra de Dios, es por la importancia que tienen para comprender con mayor exactitud lo que Dios quiere trasmitirnos con ella.
Nosotros que vivimos en una cultura occidental, utilizamos los nombres simplemente para designar y diferenciar a las personas, y ponemos esos nombres porque nos gustan, o para recordar a seres queridos o a familiares. Sin embargo, En la cultura bíblica, en el mundo hebreo, los nombres eran escogidos por sus significados. Éstos eran palabras o frases que eran inteligibles para cualquiera. Muchas veces, estos nombres eran utilizados para la descripción de las experiencias de sus padres. Esto trasciende a una esfera espiritual, pues el nombre define a su poseedor y nos explica el por qué lo utiliza el Señor y nos describe sus cualidades.
Los nombres en la Biblia tienen dos propósitos claros: describir e identificar.
Un ejemplo lo tenemos en el nombre de Nuestro Señor Jesús, cuyo significado es: Salvador, El que se entrega.