DIOS ES AMABLE

Hace unos días, un colaborador de un programa de televisión comentó que una de las palabras más maravillosas de la lengua castellana era "AMABLE", puesto que su significado es: "digno de ser amado". Me sorprendió, puesto que siempre había creído que el único significado de la palabra era el de bien educado o afable, y así se suele usar cotidianamente. Más tarde, reflexionando sobre quien es "digno de ser amado" he llegado al convencimiento de que sólo ha habido un hombre en la historia de la humanidad, verdaderamente, "Amable": JESUCRISTO.

Los atributos que nuestro Dios y Señor Jesucristo cumple y que le hacen merecer de nuestro amor son:

  • En Él y por Él hemos sido creados, la humanidad y la creación entera, tal como nos explica Juan en Apocalipsis 3.14: "He aquí el Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios" y en capítulo 1.1-3 de su Evangelio: "En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho."

  • Dios es Amor y nos ama: 1ª de Juan, 4.8-9: "El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor. En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él."

  • Dios Padre y Su Hijo Jesucristo nos han demostrado Su Amor de una manera plena y definitiva: Juan 13.34: "Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros.", Mateo 20.28: "como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos."

Los seres humanos no somos dignos de ser amados pero, a pesar de esto, Dios nos ama y nos dice: "Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre." (Lucas 21.36).

A pesar de que ningún hombre es "amable", Dios nos considera así y es por esto por lo que debemos esforzarnos, no para merecer el Amor, sino para agradecer el Amor que Cristo nos da. Nuestro esfuerzo debe centrarse en imitarle a Él, en su humildad, amabilidad, bondad, obediencia al Padre, Amor, entrega y servicio al prójimo. Debemos considerar al prójimo como "amable", digno de ser amado, porque es mandato de Dios, porque si es alguien nacido de nuevo, Cristo mora en él y, por tanto, amamos a Cristo, amándolo en él y si aún no ha nacido de nuevo, le amamos porque Cristo nos amó a nosotros estando aún en nuestros pecados y no podemos aborrecer lo que Dios ama. En este caso, la manera más sincera de expresar nuestro amor es dándole testimonio del Amor que Cristo siente por él.

El principal Mandamiento de la Ley es: "Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo." (Marcos 12.30-31). No se puede cumplir el primer mandamiento si se incumple el segundo pues: "Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto?" (1ª de Juan 4.20). ¿Cómo puede alguien decir que está en el Señor, que se esfuerza en agradar a Dios y a la vez tener enemistad con quien es amado por Dios?.

Creo que la Iglesia de Dios deberá meditar esto.

"En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros." (Juan 13.35)

"El cumplimiento de la Ley es el Amor" (Romanos 13.10)

Como colofón al artículo, recordemos las palabras de Pablo en 1ª de Corintios 13:

"1Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe. 2Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy. 3Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve.

4El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; 5no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; 6no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. 7Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.

8El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará. 9Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos; 10mas cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará. 11Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; mas cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño. 12Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido. 13Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor."