EL CARCELERO

Como describí en la introducción de un artículo anterior, el Señor me hizo recapacitar, leyendo la Palabra de Dios con mi hija pequeña, sobre un pasaje, de los más conocidos de la Biblia, en el que se relatan los sucesos ocurridos a Pablo y Silas en Filipos, cuando el Señor, con Su Inmenso Poder, destroza las cerraduras de la cárcel en la que se encontraban y son liberados y, motivado por este suceso, el carcelero escucha la Palabra y se convierte.

En concreto viene recogido en el capítulo 16 del libro de Hechos de los Apóstoles en el que, para ponernos en antecedentes, nos cuenta como a Pablo, estando en Troas, le ocurrió lo siguiente: "Y se le mostró a Pablo una visión de noche: un varón macedonio estaba en pie, rogándole y diciendo: Pasa a Macedonia y ayúdanos.". Pablo, tras esto, decidió ir hacia Macedonia para predicar el Evangelio. El nombre Macedonia significa: Ardor, es decir, viveza, ansia, anhelo por conseguir algo, por lo que aplicado al Evangelio, encontramos una predisposición o preparación de esa tierra, o almas, para recibir el Mensaje de Cristo. En este capítulo se describe una situación que merece la pena analizar a la Luz del Evangelio para poder comprender como el Señor actúa en nosotros.

La situación descrita con anterioridad continúa, en la primera ciudad de Macedonia, Filipo, ya que ,al cabo de algunos días, ocurrió lo siguiente:

"Y un día de reposo salimos fuera de la puerta, junto al río, donde solía hacerse la oración; y sentándonos, hablamos a las mujeres que se habían reunido."

El día de reposo, el Sábado, representa para el creyente en Cristo, el descanso en su búsqueda de la Salvación, pues al aceptar el Mensaje de Nuestro Señor, nos damos cuenta que gracias a Su Sacrificio nuestra búsqueda ha terminado, nuestros pecados nos son perdonados y somos reconciliados con Dios en Su Resurrección, estableciendo una relación personal y directa de amistad: "Si retrajeres del día de reposo tu pie, de hacer tu voluntad en mi día santo, y lo llamares delicia, santo, glorioso de YHWH; y lo venerares, no andando en tus propios caminos, ni buscando tu voluntad, ni hablando tus propias palabras, entonces te deleitarás en YHWH; y yo te haré subir sobre las alturas de la tierra, y te daré a comer la heredad de Jacob tu padre; porque la boca de YHWH lo ha hablado." (Isaías 58.13-14)

En este sentido, Pablo y Silas estaban sentados, pues ellos ya han disfrutado del Descanso y, tal y como dice Apocalipsis 3.21: "Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono", mostrando que el Espíritu de Dios es el que ahora les gobierna y con Él hablan a las mujeres, es decir, a las almas de los reunidos, independientemente de su condición sexual. Me apoyo para hacer esta aseveración en lo expuesto en Génesis 5.2, donde dice: "Varón y hembra los creó; y los bendijo, y llamó el nombre de ellos Adán", por lo que Adán, el primer hombre, era tanto hombre como mujer, hablando la Escritura en un sentido espiritual para referirse al espíritu del hombre. Fruto de esto, la mujer, luego llamada Eva, nacida del varón, en particular de una costilla, representa al alma de la persona, por sus características de poder albergar a una nueva criatura en ella, el Espíritu de Dios.

"Entonces una mujer llamada Lidia, vendedora de púrpura, de la ciudad de Tiatira, que adoraba a Dios, estaba oyendo;"

Esta mujer, alma, llamada Lidia, extranjera espiritualmente al resto de las que escuchaban, es decir, de unas creencias contrarias a las de Pablo y Silas, sin embargo, con gran fe y en búsqueda de Dios, ya que le agrada escuchar. Una característica de esta alma es que era vendedora de púrpura. La púrpura es un tinte que se obtiene de ciertos moluscos. Los tirios estaban especializados en la producción de éstos y existían ciertas variedades, dependiendo del molusco utilizado. Según el Nuevo Diccionario Bíblico Ilustrado, Vila / Escuain, "Los antiguos tirios usaban dos tipos de ellos: el «Murex trunculus», del que se extraía la púrpura azulada, y el «Murex brandaris», que daba la roja.". También, el mismo texto dice al respecto que era usada para los ropajes de la realeza, por ser una materia de un elevado precio y, muestra de ello "Se había hecho gran uso de tejidos teñidos de púrpura para el Tabernáculo (Éx. 25:4; 26:1, 31, 36) y para las vestiduras del sumo sacerdote (Éx. 28:5, 6, 15, 33; 39:29)", además de ser también utilizada una prenda tintada de púrpura para el escarnio de Nuestro Señor Jesucristo (Marcos 15.17).

Toda esta información me gustaría que la pudiésemos analizar de una forma espiritual.

  • En primer lugar, esta persona era vendedora. Al Señor no le agrada los vendedores, pues así lo demostró cuando entró en el templo y echó a los que comerciaban con palomas y a los cambistas (Mateo 21.12-13), pues éstos ejercen esta actividad para conseguir una ganancia o sustento personal. El Señor nos dijo, a través de su siervo Isaías: "A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad sin dinero y sin precio, vino y leche. ¿Por qué gastáis el dinero en lo que no es pan, y vuestro trabajo en lo que no sacia? Oídme atentamente, y comed del bien, y se deleitará vuestra alma con grosura. Inclinad vuestro oído, y venid a mí; oíd, y vivirá vuestra alma; y haré con vosotros pacto eterno, las misericordias firmes a David." (Isaías 55.1-3).

La Salvación no se vende ni se compra, la ofrece Cristo de una forma gratuita a través de la vía de su Sacrificio y Resurrección. No hay otro Camino. Por lo tanto, todo aquel que vende, está ofreciendo un "producto" del mundo, doctrina ajena al Verdadero Evangelio de Salvación.

  • Por otro lado, esta persona vendía Púrpura. Esta sustancia que puede tener un color rojizo, por lo que podemos entender el acto de colorear de una forma artificial, humana, racional, para simular el tinte natural que ofrece la Sangre. Como bien sabemos, Jesús entregó Su Preciosísima Sangre para el perdón de nuestros pecados, cubriéndonos de Su Gloria y revistiéndonos con nuevos ropajes.

Por lo tanto, el acto de vender púrpura tiene el significado de ofrecer un mensaje distinto al del Señor Jesucristo y para ganancia del que lo ofrece, como el someterlo a una religión o sacerdocio distinto al de Cristo, refiriéndose el Señor con todo esto a un dirigente o pastor de una religión.

"y el Señor abrió el corazón de ella para que estuviese atenta a lo que Pablo decía. Y cuando fue bautizada, y su familia, nos rogó diciendo: Si habéis juzgado que yo sea fiel al Señor, entrad en mi casa, y posad. Y nos obligó a quedarnos."

Sabemos que Cristo viene a romper con el antiguo Sacerdocio (Hebreos 7), ofreciendo otro basado en el Nuevo Régimen del Amor, dando sentido verdadero a la Pascua y rompiendo el viejo régimen de la Letra, para Vida Eterna. Su Mensaje, que es Poder, entra como espada de doble filo en todo aquel que está preparado para escucharlo. No todos los que tienen oídos tienen capacidad para escuchar sino sólo aquellos a los que el Padre se los abre. En el caso particular que nos trae, este dirigente, vendedor, tiene su corazón dispuesto para escuchar y aceptar el Mensaje del Señor. Obviamente, tal y como dice la Palabra, primero hay que aceptar el bautismo de Juan (Hechos 19.4), el de arrepentimiento de pecados y obras muertas de religión, produciéndose un cambio radical y profundo de mente para poder recibir en "Su Casa", Alma, al Espíritu de Dios y que éste repose para Vida Eterna.

Una vez que se ha escogido este Camino, una vez limpios gracias al "Verdadero" Sacrificio para el Perdón de los pecados, nuestra voluntad o virtud está en "obligar" a que el Mensaje de Cristo y Su Unción siempre permanezca, pues se ha adquirido la certeza de la Verdad y del Sentido de nuestra existencia en ese mundo, siendo virtuosos, es decir, poniendo todo nuestro empeño en continuar con lo empezado.

Un punto a tomar en cuenta es el aspecto del bautismo de esta vendedora y de su familia; Cuando uno se convierte al Señor, lo primero que desea es transmitir ese Amor a sus seres más queridos. En el caso particular de un dirigente religioso, su familia espiritual está circunscrita a sus prosélitos, es decir, a sus seguidores u ovejas, las cuales estaban siendo cuidadas por él con la responsabilidad de llevarles unas enseñanzas en búsqueda de la verdad. Cuando el "pastor" se da cuenta del engaño en el que vivía, su responsabilidad es desenmascarar el engaño y llevar a todas sus ovejas al Conocimiento Verdadero que es Cristo. Hace tiempo leí en Internet el caso de un cura católico estadounidense al que se le predicó el Evangelio y reconoció su error y aceptó al Señor como Salvador. Por supuesto, dejó de dirigir la parroquia que regentaba, por lo que nombraron a un nuevo párroco. Al poco tiempo, esta persona se personaba a la salida de los oficios religiosos y sus antiguos feligreses, que durante muchos años lo habían tenido como referente y guía en aspectos de fe, se acercaban a hablar con él. Éste aprovechaba la ocasión para predicar el Evangelio y fueron muchos los que aceptaron al Señor Jesucristo gracias a su Testimonio.

"Aconteció que mientras íbamos a la oración, nos salió al encuentro una muchacha que tenía espíritu de adivinación, la cual daba gran ganancia a sus amos, adivinando. Esta, siguiendo a Pablo y a nosotros, daba voces, diciendo: Estos hombres son siervos del Dios Altísimo, quienes os anuncian el camino de salvación. Y esto lo hacía por muchos días; mas desagradando a Pablo, éste se volvió y dijo al espíritu: Te mando en el nombre de Jesucristo, que salgas de ella. Y salió en aquella misma hora."

Ahora nos encontramos con otra situación aparentemente distinta, la de una mujer con espíritu de adivinación. Como vemos, Pablo, con el Poder del Señor, ordena que el espíritu salga y, efectivamente, sale de ella, por lo que esta persona quedó limpia.

Como todo en la Palabra está puesto porque sí, por una importancia y significado. Veo que este pasaje está relacionado con lo que hemos venido analizando hasta el momento. ¿Por qué?, pues porque esta mujer daba ganancia a sus amos, es de alguna manera una vendedora. Además es esclava, sujeta a un yugo de esclavitud al pecado y las potestades de Satanás, que la dominan (Gálatas 4.21-31), pero que reconoce al Señor, sabiendo cual es el Verdadero Camino y, además, queda limpia. Veo que esta mujer, espiritualmente hablando es Lidia, la mujer de Tiatira.

¿Qué razón impulsa al Señor a repetir una situación espiritual?, pues el Señor quiere hacernos llegar lo que ocurre en el Cuerpo, Alma y Espíritu del tipo de personas de las que nos habla.

La parte corporal es la descrita al describir la conversión de Lidia, pues describe un cambio de mentalidad y de fe que ocurre en nuestra mente.

La parte del Alma, es lo que vamos a ver ahora, lo que ocurre en el Alma de la persona a la que se le está hablando del Señor:

El Señor dice que "la fe es por el oír y el oír por la Palabra de Dios" (Romanos 10.17). Como hemos visto, para aceptar a Cristo se debe producir un cambio de mentalidad total, un arrepentimiento sincero de nuestra antigua forma de vivir, para que Cristo tome las riendas de nuestra vida, no nuestro antiguo amo, Satanás, el cual nos tenía esclavizados en sus redes. Esto ocurre de una forma distinta a la descrita para la mente carnal, pues nuestra Casa, Alma, está habitada por Potestades del Maligno. Éstas impiden que el Espíritu de Dios pueda habitar en ella y aunque conocen al Señor, intentan luchar usando el arma del control de nuestra mente, para desviarnos del Camino. Pero la Oración al Padre, tal y como vemos que ocurre aquí, pues Pablo y Silas van camino de la Oración, que se produce en nuestra mente carnal, traspasa esa esfera e inunda a nuestra Alma, atronando los oídos del Maligno que no lo soporta. Pero eso sí, hay que perseverar en la oración, pues, como dice el pasaje, pasaron varios días, hasta que se produzca un "desagrado", una actitud de rechazo total hacia nuestra antigua forma de vivir, siendo reprendido Satanás para que deje libre nuestra Casa en el nombre del Señor. Otras versiones utilizan el término apenado o afligido, para describir esta situación (KJV). Efectivamente, hasta que nuestra alma no muestra sincero arrepentimiento y deseo de ser limpiada, el Señor no puede entrar. Tenemos que intentar en Dios una gran pena para que Él decida actuar, eso sí, contando ya con toda nuestra predisposición para ayudarle a ganar la batalla.

Hay que reseñar que el Señor me recordó que una de las iglesias de las que habla el Apocalipsis es la de Tiatira y tiene un mensaje muy acorde con lo descrito aquí:

"Yo conozco tus obras, y amor, y fe, y servicio, y tu paciencia, y que tus obras postreras son más que las primeras. Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que toleras que esa mujer Jezabel, que se dice profetisa, enseñe y seduzca a mis siervos a fornicar y a comer cosas sacrificadas a los ídolos. Y le he dado tiempo para que se arrepienta, pero no quiere arrepentirse de su fornicación. He aquí, yo la arrojo en cama, y en gran tribulación a los que con ella adulteran, si no se arrepienten de las obras de ella. Y a sus hijos heriré de muerte, y todas las iglesias sabrán que yo soy el que escudriña la mente y el corazón; y os daré a cada uno según vuestras obras. Pero a vosotros y a los demás que están en Tiatira, a cuantos no tienen esa doctrina, y no han conocido lo que ellos llaman las profundidades de Satanás, yo os digo: No os impondré otra carga; pero lo que tenéis, retenedlo hasta que yo venga. Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones, y las regirá con vara de hierro, y serán quebradas como vaso de alfarero; como yo también la he recibido de mi Padre; y le daré la estrella de la mañana. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias." (Apocalipsis 2.19-29)

El Señor describe una situación espiritual de profecía, de engaño, del Maligno, tal y como se produce en la religión que ofrece una "mercancía" extraña al Evangelio, pero también nos muestra Fe en Cristo. Hay dos caminos; el arrepentimiento sincero y el continuar con el camino de perdición, el cual lleva a la muerte.

Pero todavía no se ha vencido, queda ganar la batalla por la Resurrección de nuestro Espíritu, traspasando los linderos de la cárcel.

"Pero viendo sus amos que había salido la esperanza de su ganancia, prendieron a Pablo y a Silas, y los trajeron al foro, ante las autoridades; y presentándolos a los magistrados, dijeron: Estos hombres, siendo judíos, alborotan nuestra ciudad, y enseñan costumbres que no nos es lícito recibir ni hacer, pues somos romanos. Y se agolpó el pueblo contra ellos; y los magistrados, rasgándoles las ropas, ordenaron azotarles con varas."

Satanás ya sabe que ha perdido, pero intenta luchar hasta las últimas consecuencias; quiere hacernos ver que el Camino escogido es erróneo y usará todas la tretas posibles para hacernos ver que estamos locos, que vamos contracorriente del mundo, "Romano", frente a los judíos (espirituales, o sea, los seguidores de Cristo). En mi experiencia en estas luchas he visto como personas que, de forma aparente, estaban entregadas totalmente al Señor, de forma radical cambian totalmente de convencimiento y reniegan de lo que les has predicado e, incluso, se apartan de ti. Estos azotes son las últimas bazas del Maligno.

"Después de haberles azotado mucho, los echaron en la cárcel, mandando al carcelero que los guardase con seguridad. El cual, recibido este mandato, los metió en el calabozo de más adentro, y les aseguró los pies en el cepo."

Ahora llegamos al aspecto crucial de la batalla, la del Espíritu del hombre. Éste se encuentra encarcelado, muerto, sin posibilidad de establecer esa relación que disfrutaba Adán, en el huerto del Edén, con Dios estando fuera de Su Presencia. El Señor usa una figura muy explícita, el carcelero, para que nos demos cuenta de lo que ocurre con nuestro espíritu: El carcelero es una persona asalariada que tiene a su cuidado a unos presos. Goza de libertad, pero tiene su vida y casa dentro de la cárcel. Se cree libre pero está presa, formando parte de la prisión.

Por otro lado, tiene la visión de ser una persona que forma parte del régimen, alguien a sueldo espiritualmente de la religión, que tiene bajo su responsabilidad a una serie de personas encarceladas en una visión de Dios que no es la correcta, impidiéndoles que disfruten de la Libertad en Cristo.

Cuando el Maligno ve este flagrante peligro, como antes hemos expuesto, fuerza la situación hasta llegar al encarcelamiento de las ideas de libertad espiritual de las que desea el Señor que tomemos y tengamos Vida en ellas. Me recuerda esta situación a la padecida por el profeta Jeremías, obedeciendo al Señor y despreciado e incluso azotado y encarcelado por causa de su perseverancia en la advertencia al arrepentimiento y adecuación a la Voluntad del Señor (Jeremías, cap. 37 al 40).

Hay que ir en contra de lo racional y seguir el Camino de la Fe.

"Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían. Entonces sobrevino de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se sacudían; y al instante se abrieron todas las puertas, y las cadenas de todos se soltaron."

Cuando por fin se produce este cambio de mente en nuestro raciocinio y se toma conciencia de que nuestra alma está gobernada por Potestades de Satanás, creándose una situación de desprecio, renegando de nuestra antigua forma de andar, gracias al acto de oír, tal y como lo hacían los presos, y clamando a Dios que nos limpie de nuestros pecados, estamos ante un terrible terremoto que rompe todos nuestros esquemas anteriores y quedándonos huérfanos y vacíos ante lo desconocido, pero libres, aunque todavía no tengamos conciencia de ello.

"Despertando el carcelero, y viendo abiertas las puertas de la cárcel, sacó la espada y se iba a matar, pensando que los presos habían huido."

Las puertas de nuestra alma son abiertas al Señor, pero todavía estamos dentro de la cárcel, sin haber certificado la tan ansiada libertad, por lo que, en ciertos momentos, estamos como desvalidos y desconcertados, con miedo a enfrentarnos con la Verdad, pues significa romper con la religión de toda nuestra vida, la que todo el mundo que conocemos sigue y, en el caso particular que nos trae, significa mucho más, pues se forma parte del sistema religioso. El Salmo 55.4 lo relata con total claridad: "Mi corazón está dolorido dentro de mí, y terrores de muerte sobre mí han caído.". Pero el Señor está a nuestro lado para que no caigamos en la desesperación...

"Mas Pablo clamó a gran voz, diciendo: No te hagas ningún mal, pues todos estamos aquí. El entonces, pidiendo luz, se precipitó adentro, y temblando, se postró a los pies de Pablo y de Silas; y sacándolos, les dijo: Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo? Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa. Y le hablaron la palabra del Señor a él y a todos los que estaban en su casa."

Mas el Señor está con nosotros, no va a dejarnos en el olvido y en la locura de lo desconocido, y se muestra con Poder, con Su Voz, con Su Espíritu Santo, ante nosotros para decirnos.... Estoy Aquí: "He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo. Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono" (Apocalipsis 3.20-21).

Ahora nuestro espíritu, que estaba encarcelado, en la oscuridad de la noche espiritual, desea ver la Luz, a Cristo, a Su Evangelio (Mateo 5.14) y desea salir de la cárcel en la que está.

Pregunta: ¿qué debo hacer para ser salvo?

Respuesta: Cree en el Señor Jesucristo y serás Salvo, tú y tu casa

Solo hay un Camino.

"Y él, tomándolos en aquella misma hora de la noche, les lavó las heridas; y en seguida se bautizó él con todos los suyos. Y llevándolos a su casa, les puso la mesa; y se regocijó con toda su casa de haber creído a Dios."

Aunque esta situación se produce en la noche espiritual, sin embargo, ya la Luz del Evangelio es la que toma las riendas, pues ese acto de intento de suicidio que hace un momento hemos leído, es muy parejo al que realizó Abraham con su hijo Isaac; cuando somos conscientes del pecado en nosotros, de que hemos hecho lo malo ante los ojos de Dios, renegamos de nosotros mismos y el antiguo hombre espiritual muere, pero no físicamente, sino que se produce una muerte para renacer en Cristo.

El nuevo hombre espiritual recibe y toma conciencia de la equivocación cometida, habiendo ido en contra de la Voluntad de Dios, pues le había producido heridas sin tomar conciencia de ello, pues no sabía lo que hacía. Ahora, en Cristo todas las cosas son restauradas (lavadas son las heridas) y el arrepentimiento del Bautismo de Agua produce todos sus efectos, acomodando al Evangelio sus nuevos actos, para con él como para con el mundo que le rodea.

Ya el hombre se da cuenta que estaba invitado a las Bodas del Cordero y no desecha al que viene en nombre del Señor, pues el Espíritu de Dios en el que ha renacido le lleva a toda Verdad.

Tiempo de regocijo y fiesta es éste, en el que se celebran los esponsales por la boda con el Esposo, el Cristo.

"Cuando fue de día, los magistrados enviaron alguaciles a decir: Suelta a aquellos hombres. Y el carcelero hizo saber estas palabras a Pablo: Los magistrados han mandado a decir que se os suelte; así que ahora salid, y marchaos en paz. Pero Pablo les dijo: Después de azotarnos públicamente sin sentencia judicial, siendo ciudadanos romanos, nos echaron en la cárcel, ¿y ahora nos echan encubiertamente? No, por cierto, sino vengan ellos mismos a sacarnos. Y los alguaciles hicieron saber estas palabras a los magistrados, los cuales tuvieron miedo al oír que eran romanos. Y viniendo, les rogaron; y sacándolos, les pidieron que salieran de la ciudad."

Satanás ha sido vencido y sabe que debe dejar en libertad, por la Gracia de Dios, a esta persona que acaba de nacer en Cristo. Ha perdido a alguien muy útil para él. Pero esta salida del sistema no permite el Señor que se haga de una forma encubierta o cobarde, es decir, vale, he perdido a uno que me servía, bueno, que se vaya sin hacer mucho ruido... No, el Señor va a utilizar a este nuevo hombre para dar Testimonio de la Verdad, con todo el Poder del Espíritu, pues aunque no pertenezca al mundo, forma parte de él, sigue siendo ciudadano romano, conocedor de la tradición religiosa y doctrinal en la que ha estado viviendo hasta ahora, pero eso sí, fuera ya del sistema religioso, fuera de la cuidad espiritual en la cual vivía.

"Entonces, saliendo de la cárcel, entraron en casa de Lidia, y habiendo visto a los hermanos, los consolaron, y se fueron."

Ahora, el nuevo hombre espiritual es el que, en plenitud, toma las riendas de la mente humana y, desde allí, dirige nuestro actuar en el mundo, fuera, eso sí, del principado de Satanás del que se formaba parte. Comienza un nuevo camino, gracias a la Consolación del Señor, por el que en relación directa y personal con Él, se perfecciona continuamente, creciendo en Dios, aprendiendo a utilizar el Don que Dios le ha concedido. Los predicadores se apartan. Son nuevos tiempos.

"Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra, para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu; para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios." (Efesios 3.14-19)