LA RESURRECCIÓN DE LÁZARO

La resurrección de Lázaro es uno de los relatos más conocidos de los Evangelios y de toda la Biblia. Jesús, con éste y otros milagros, nos explicó con contundencia y claridad que Él no había venido al mundo a ser un rey y un libertador más de los de la tierra, sino que Su Misión era otra más profunda, la de ofrecernos Vida después de la muerte, la de marcarnos el Camino a seguir para alcanzar a morar en la Eternidad, en la presencia del Padre. Jesús vino a resucitar a los muertos, a toda la humanidad, ya que por la imperfección del hombre, incumplimos la Ley y somos culpables de muerte: "Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron." (Romanos 5.12). Él nos abre una vía, una puerta estrecha por la cual pasar, la de la Resurrección a Vida, la de seguir y cumplir Su Evangelio.

Este Camino está espiritualmente descrito en la redacción de lo que ocurrió cuando Lázaro murió y Jesús le resucitó. Él vino a Salvar al mundo. Cada uno de nosotros somos un mundo particular y diferente, pero para alcanzar el galardón de la Vida Eterna, debemos seguir los mismos pasos, los que están marcados en este relato.

Vamos a analizar espiritualmente los capítulos 11 y 12 de Juan.

"11

1Estaba entonces enfermo uno llamado Lázaro, de Betania, la aldea de María y de Marta su hermana. 2(María, cuyo hermano Lázaro estaba enfermo, fue la que ungió al Señor con perfume, y le enjugó los pies con sus cabellos.) 3Enviaron, pues, las hermanas para decir a Jesús: Señor, he aquí el que amas está enfermo. 4Oyéndolo Jesús, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella."

Como vemos, desde el principio se nos muestran tres personajes protagonistas, aparte del Señor: Marta, María y Lázaro.

El varón, Lázaro, está enfermo. No se especifica cuanto tiempo lleva mal, pero su enfermedad es lo suficientemente importante como para que sus dos hermanas manden llamar al Señor. Lázaro no está en condiciones de tomar decisiones por su cuenta, son sus hermanas las que recurren a Jesús.

Es sumamente llamativo el mensaje que le envían: "Señor, he aquí Lázaro, a quien tú amas, está enfermo". Llaman a Jesús Señor, lo que indica que le reconocen su autoridad. Le respetan. "He aquí" lo podemos traducir por "mira", es una llamada de atención para que se dé cuenta de lo que está ocurriendo. El que tú amas, Lázaro. No le llaman argumentando lo mucho que ellos aman al Señor, sino lo mucho que el Señor ama a Lázaro. Cuyo nombre es profético, ya que efectivamente necesitan que Dios le socorra (Dios ha socorrido).

Todos nosotros hemos sido o somos Lázaro. El pecado ha hecho que nuestro ESPÍRITU esté enfermo. Sin embargo, no nos damos cuenta de nuestra enfermedad hasta después de que Marta y María, nuestra mente carnal y alma, han conocido y aceptado esta posibilidad, se han dado cuenta de que necesitan al Señor, al Sanador: "Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo." (1ª de Tesalonicenses 5.23). En ese momento somos conscientes de que nuestro espíritu está enfermo y mandamos a Dios un mensaje claro: Mira, oh Dios, la situación de tus siervos, de los que tú amas, pues confiamos en Tu Misericordia y Tu Sanidad, ya que "Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos" (Mateo 9.12).

EL Señor contesta que esa enfermedad no es para muerte, o sea, para perdición, condenación ni maldición, sino PARA QUE SE MANIFIESTE EN NOSOTROS LA GLORIA DE DIOS. Es decir, era necesario que pecásemos y fuéramos apartados de la Gracia de Dios momentáneamente, para que el Señor nos pudiera salvar y así, nos pudiéramos gozar de Su Clemencia y Amor. Cristo viene con esta intención: "fue y predicó a los espíritus encarcelados, los que en otro tiempo desobedecieron" (1ª de Pedro 3.19-20)

"5Y amaba Jesús a Marta, a su hermana y a Lázaro."

El Señor ama a la persona en su totalidad, espíritu, alma y cuerpo. Es importante que a Marta y a Lázaro los nombra pero el nombre de María lo sustituye por "la hermana de Marta". La razón de esta omisión es mostrarnos que hay un desequilibrio en el alma de la persona, que en vez de ejercer de habitación del Espíritu, está en sintonía con la carne y tiene cerrada la puerta de comunicación con él.

 

"6Cuando oyó, pues, que estaba enfermo, se quedó dos días más en el lugar donde estaba. 7Luego, después de esto, dijo a los discípulos: Vamos a Judea otra vez. 8Le dijeron los discípulos: Rabí, ahora procuraban los judíos apedrearte, ¿y otra vez vas allá? 9Respondió Jesús: ¿No tiene el día doce horas? El que anda de día, no tropieza, porque ve la luz de este mundo; 10pero el que anda de noche, tropieza, porque no hay luz en él."

Jesús, aparentemente, no se da mucha prisa en ir a ver a Lázaro. Esto es porque la única curación espiritual de la persona tiene como principio la muerte espiritual de la misma. Dios no hace remiendos. El Señor espera hasta que, efectivamente, la persona está entregada por completo a Él, tomando consciencia de que está muerto en sus pecados, para que así busque verdaderamente ayuda.

Los seres humanos somos impacientes, nos cuesta entender los tiempos espirituales, incluso los que somos discípulos del Señor erramos muchas veces en esto, queremos que la persona "nazca de nuevo" antes de haberle dado tiempo a morir.

Fijémonos en que Cristo les dice a los discípulos. "Vamos a Judea otra vez". Es necesario volver a llevarle el Evangelio de Salvación otra vez, aunque en ocasiones anteriores hubiera rechazado ese Evangelio, apedreando a Cristo con la misma letra de la Palabra de Dios.

 

" 11Dicho esto, les dijo después: Nuestro amigo Lázaro duerme; mas voy para despertarle. 12Dijeron entonces sus discípulos: Señor, si duerme, sanará. 13Pero Jesús decía esto de la muerte de Lázaro; y ellos pensaron que hablaba del reposar del sueño. 14Entonces Jesús les dijo claramente: Lázaro ha muerto; 15y me alegro por vosotros, de no haber estado allí, para que creáis; mas vamos a él. 16Dijo entonces Tomás, llamado Dídimo, a sus condiscípulos: Vamos también nosotros, para que muramos con él. 17Vino, pues, Jesús, y halló que hacía ya cuatro días que Lázaro estaba en el sepulcro. "

Todo creyente sabe que algún día tiene que morir físicamente, pero también sabe que, gracias al sacrificio de Cristo y a su Resurrección, esa muerte no es definitiva, por eso en este pasaje se la define como "el reposar del sueño". La muerte verdadera, para el Señor, es la espiritual. Reposar es, para un cristiano, descansar de las obras del mundo con las que intentábamos ganar la Salvación y descansar en la Fe en que Cristo ya ha pagado por nuestros pecados y ha comprado, con Su Sangre, nuestra vida.

"Procuremos, pues, entrar en aquel reposo, para que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia. Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón." (Hebreos 4.11-12)

Nosotros, si queremos alcanzar este galardón de Vida, tenemos que ir unidos al Señor, participando de una muerte espiritual y posterior Resurrección, Gracias a Él, renaciendo un hombre nuevo, con el Espíritu de Dios en él. Por esta razón, es Tomás, el que tiene por sobrenombre, Dídimo (que significa doble o gemelo), el que dice a los demás: "Vamos también nosotros, para que muramos con él", para ir junto con Él en el Camino del Evangelio.

Los cuatro días que Lázaro pasa en el sepulcro es el tiempo espiritual necesario para que el hombre viejo de la persona muera. Recordemos que para un judío una persona no está muerta hasta que pasan más de tres días desde su fallecimiento.

"18Betania estaba cerca de Jerusalén, como a quince estadios; 19y muchos de los judíos habían venido a Marta y a María, para consolarlas por su hermano."

La percepción o concepto de Dios que tiene esa persona está cerca del verdadero, ya que Betania está cerca de Jerusalén y tiene el significado de "casa de aflicción". Pero por muy cercano que esté de la Verdad, no es posible para la persona alcanzar la verdad, sino es la Verdad la que se le presenta a la persona. En verdad no hay más consuelo auténtico que el Espíritu de Dios, el Espíritu Santo, por ello a la persona hay que llevarle el consuelo por la muerte del hombre viejo.

"20Entonces Marta, cuando oyó que Jesús venía, salió a encontrarle; pero María se quedó en casa. 21Y Marta dijo a Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto. 22Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará. 23Jesús le dijo: Tu hermano resucitará. 24Marta le dijo: Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día postrero. 25Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. 26Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto? 27Le dijo: Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo."

La Fe viene por el oír y el oír por la Palabra de Dios. Al espíritu de la persona se llega por el alma, y al alma por la razón.

Es por esto que la primera que sale al encuentro de Cristo es Marta, la parte carnal. Hasta que nuestra mente carnal no crea con toda firmeza y Fe que Jesús entregó su vida para el perdón de nuestros pecados y que resucitó al tercer día para darnos vida también a nosotros, no hay nada que hacer.

¿Por qué veo que Marta representa la parte carnal del hombre?. Me gustaría que leyésemos el siguiente pasaje de los Evangelios. En él se habla de estas dos hermanas y de su diferente actitud:

"Aconteció que yendo de camino, entró en una aldea; y una mujer llamada Marta le recibió en su casa. Esta tenía una hermana que se llamaba María, la cual, sentándose a los pies de Jesús, oía su palabra. Pero Marta se preocupaba con muchos quehaceres, y acercándose, dijo: Señor, ¿no te da cuidado que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude. Respondiendo Jesús, le dijo: Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas. Pero sólo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada." (Lucas 10.38-42)

En primer lugar, Cristo va de camino, es decir, Su Camino es el de la predicación de Su Palabra y el de Su Sacrificio para el Perdón de nuestros pecados. En este pasaje vemos dos personas, dos diferentes formas de servir al Señor. Una Marta, preocupada con las cosas del mundo, de servir con su fuerza de voluntad al Señor y otra María, quieta y sosegada escuchando a los pies de Cristo. Además de representar una diferente actitud ante la búsqueda del Señor, en el sentido que nos ocupa, referido a una misma persona, Marta representa la parte racional del hombre, preocupada, si se tiene Fe, en agradar al Señor con su propia moral, según lo que cada uno de nosotros cree que es bueno. Esto no es del Agrado del Señor. Por otro lado, María tiene una actitud de recibir la predicación de la Palabra de forma más espiritual, dándole el verdadero sentido, para recibir la interpretación de la Letra de la Palabra, pues nuestra alma está precisamente preparada para ser Templo del Espíritu Santo.

Retomando el hilo del artículo, cuando hemos creído, queda ahora la tarea de trabajar con nuestra alma, de sacar de ella todo lo que no es de Dios, para que sólo sea alimentada con el alimento espiritual correcto, no con las inmundicias del pecado que hasta ahora han sido el alimento con el que le ha mantenido, por obra del engaño de Satanás. Así Cristo no entrará hasta que María también se le entregue incondicionalmente.

 

"28Habiendo dicho esto, fue y llamó a María su hermana, diciéndole en secreto: El Maestro está aquí y te llama. 29Ella, cuando lo oyó, se levantó de prisa y vino a él. 30Jesús todavía no había entrado en la aldea, sino que estaba en el lugar donde Marta le había encontrado. 31Entonces los judíos que estaban en casa con ella y la consolaban, cuando vieron que María se había levantado de prisa y había salido, la siguieron, diciendo: Va al sepulcro a llorar allí. 32María, cuando llegó a donde estaba Jesús, al verle, se postró a sus pies, diciéndole: Señor, si hubieses estado aquí, no habría muerto mi hermano. 33Jesús entonces, al verla llorando, y a los judíos que la acompañaban, también llorando, se estremeció en espíritu y se conmovió, 34y dijo: ¿Dónde le pusisteis? Le dijeron: Señor, ven y ve. 35Jesús lloró. 36Dijeron entonces los judíos: Mirad cómo le amaba. 37Y algunos de ellos dijeron: ¿No podía éste, que abrió los ojos al ciego, haber hecho también que Lázaro no muriera?"

Lo importante de este pasaje es la actitud, el llanto. "Oye mi oración, oh YHWH, y escucha mi clamor. No calles ante mis lágrimas; Porque forastero soy para ti, y advenedizo, como todos mis padres." (Salmo 39.12). Este es el llanto de Marta, de María y de todos los judíos que querían acompañarlas, llanto de reconocimiento de nuestra imperfección, de nuestros errores, de nuestra aflicción, de nuestro pecado por haber comido del árbol de la ciencia del conocimiento del bien y del mal, por haber osado compararnos a Dios. Debemos llorar igual que hacen los bebés, por eso es tan importante hacerse como niños para poder entrar en el reino de los cielos: "Así que, cualquiera que se humille como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos. Y cualquiera que reciba en mi nombre a un niño como este, a mí me recibe" (Mateo 18.4-5)

Pero hay alguien más que llora: CRISTO. El Señor no resiste a los soberbios, pero Ama y entrega Su Vida por los humildes, por los pobres de espíritu que se hacen como niños por amor a Él. Tanto nos ama Jesús que carga con nuestras culpas, hace suya esta petición de perdón ante el Padre y llora, profundamente conmovido en Espíritu. Gracias, Adonai por tu llanto, pues por él hemos sido reconciliados con YHWH, Aleluya.

 

"38Jesús, profundamente conmovido otra vez, vino al sepulcro. Era una cueva, y tenía una piedra puesta encima. 39Dijo Jesús: Quitad la piedra. Marta, la hermana del que había muerto, le dijo: Señor, hiede ya, porque es de cuatro días. 40Jesús le dijo: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios? 41Entonces quitaron la piedra de donde había sido puesto el muerto. Y Jesús, alzando los ojos a lo alto, dijo: Padre, gracias te doy por haberme oído. 42Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor, para que crean que tú me has enviado. 43Y habiendo dicho esto, clamó a gran voz: ¡Lázaro, ven fuera! 44Y el que había muerto salió, atadas las manos y los pies con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo: Desatadle, y dejadle ir. "

El primer paso que da el Señor, una vez que la mente y el alma creen en Él es mandar quitar la piedra, esa losa que impide al espíritu del hombre salir libre. El viejo hombre, engañado por Satanás, cree que esa losa es su protección contra la descomposición del espíritu. Cree que esa losa impide que el hedor de la muerte se transmita al exterior. Esto me recuerda el pasaje en que el Señor llama a los fariseos "sepulcros blanqueados". Hay que quitar esa piedra, esa incomunicación mente carnal - alma - espíritu, y que también simboliza la enemistad entre Dios Padre y el hombre a causa del pecado. La muerte de Cristo y Su Resurrección es la que quita esa piedra, tal y como se produjo en el momento de la Resurrección, pues los discípulos se encontraron removida la piedra, la Losa de la muerte.

El segundo paso es la oración de Jesús intercediendo ante el Padre. Recordemos que todo lo que le pidamos al Padre a través de Jesucristo nos será concedido, siempre que pidamos lo que conviene, y esto no es otra cosa que orar para que las personas a las que les predicamos acepten íntegramente, por Fe, que Jesucristo les ha reconciliado con Dios, y que es el mismo Señor y no nosotros, simples mortales, el que, como Sacerdote eterno ministra ante el Padre. Los nacidos de nuevo sabemos esto, pero conviene que lo expresemos en alto a los que les estamos llevando el Evangelio de Salvación, como hace Jesucristo, para que crea la multitud que está alrededor.

El tercer paso es actuar, no por fuerza ni con ejército, sino con el poder del Espíritu de Dios, todopoderoso. Ese clamar a gran voz tiene el mismo sentido espiritual del toque de trompetas antes de las batallas, es grito de guerra ante las potestades espirituales que dominan al hombre, grito de victoria. Una vez que las potestades dejan libre el espíritu hay que desatarle, pues Lázaro está vestido para la muerte: "Me rodearon ligaduras de muerte, y torrentes de perversidad me atemorizaron. Ligaduras del Seol me rodearon, me tendieron lazos de muerte." (Salmo 18.4-5). Hay que romper de forma radical con nuestra antigua forma de vivir, para ahora actuar conforme a la Voluntad de Dios: "En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad" (Efesios 4.22-24).

Por la Gloria de Dios, ya se es una nueva criatura en Cristo, se ha nacido de Nuevo.

 

"45Entonces muchos de los judíos que habían venido para acompañar a María, y vieron lo que hizo Jesús, creyeron en él. 46Pero algunos de ellos fueron a los fariseos y les dijeron lo que Jesús había hecho. 47Entonces los principales sacerdotes y los fariseos reunieron el concilio, y dijeron: ¿Qué haremos? Porque este hombre hace muchas señales. 48Si le dejamos así, todos creerán en él; y vendrán los romanos, y destruirán nuestro lugar santo y nuestra nación."

La vida de las personas está interrelacionada. Lo que le ocurre a Lázaro no pasa desapercibido para los judíos, igual que cuando un hombre o mujer se entrega a Cristo su familia, amigos, compañeros de trabajo o incluso gente que no le conocen físicamente se siente implicada, y toma partido, ya del lado del Señor, ya en contra del mismo.

Evidentemente, la gente que, con conocimiento, no por error, simbolizados por los principales sacerdotes y fariseos, no quieren que la verdad de Cristo resplandezca, son las personas que no quieren perder sus privilegios del mundo, su poder sobre las almas de los demás, no quieren que Dios libere a las personas, tienen miedo de la persecución del maligno, (vendrán los romanos), con quien han hecho pacto de no agresión, quieren preservar su lugar santo y nación, sin creer en Cristo, quien dijo "destruid este templo y en tres días lo levantaré", no creen en la resurrección del Señor, son carnales y buscan lo carnal, y encima lo hacen todo imbuidos de una falsa autoridad, maquinando contra Dios en el supuesto nombre de Dios.

 

"49Entonces Caifás, uno de ellos, sumo sacerdote aquel año, les dijo: Vosotros no sabéis nada; 50ni pensáis que nos conviene que un hombre muera por el pueblo, y no que toda la nación perezca. 51Esto no lo dijo por sí mismo, sino que como era el sumo sacerdote aquel año, profetizó que Jesús había de morir por la nación; 52y no solamente por la nación, sino también para congregar en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos. 53Así que, desde aquel día acordaron matarle.

54Por tanto, Jesús ya no andaba abiertamente entre los judíos, sino que se alejó de allí a la región contigua al desierto, a una ciudad llamada Efraín; y se quedó allí con sus discípulos."

Caifás, cuyo significado es: el que busca con diligencia, el que vomita, era el sumo sacerdote aquel año. Esto nos lo dice la Escritura dos veces casi consecutivas en el mismo párrafo. El Señor, por tanto quiere que nos detengamos a reflexionar en este punto.

Dice la Escritura que el perro vuelve a su vómito, por lo tanto Caifás es un perro espiritual, alguien que no va a entrar en el reino de Dios, como también dice la Biblia respecto a estos animales (Apocalipsis 22.15). ¿Por qué?. Pues porque representa al dirigente espiritual al que pertenecía Lázaro, que no quiere perder su dominio, sumo sacerdocio y cedérselo al Sumo Sacerdote, no por un año, sino Eterno, que es Jesucristo.

Inmediatamente posterior a la Resurrección de Lázaro, Satanás pone en marcha toda su maquinaria y poder en este mundo con dos objetivos:

-. El primero, que Cristo muera y Lázaro vuelva a caer en sus dominios.

-. El segundo, que Cristo no pueda ser predicado y presentado a otras personas.

Pero Jesucristo quiere congregar en Él a todos los Lázaros dispersos, a todos los que aún no le conocen pero que son amados por el Padre. La persona nacida de nuevo, que tiene el Espíritu de Dios en él (por esta razón nos refleja a Jesucristo en este pasaje), siendo aún neófito, no puede ponerse a predicar inmediatamente, para no caer en lazo de Satanás, ha de ser paciente, retirarse con Cristo al desierto, a orar, conocer bien las Escrituras, fortaleciendo así el hombre interior, hasta que el Señor le dé el aviso de que puede ya, como cristiano maduro, dar a conocer el Evangelio a los demás sin correr el peligro de perderse él mismo.

 

"55Y estaba cerca la pascua de los judíos; y muchos subieron de aquella región a Jerusalén antes de la pascua, para purificarse. 56Y buscaban a Jesús, y estando ellos en el templo, se preguntaban unos a otros: ¿Qué os parece? ¿No vendrá a la fiesta? 57Y los principales sacerdotes y los fariseos habían dado orden de que si alguno supiese dónde estaba, lo manifestase, para que le prendiesen."

Esta cercanía de la Pascua de los judíos, de los espirituales, que es Cristo, la vienen a celebrar todos aquellos que tienen Fe en el Mesías y están con la necesidad de ser purificados, limpiados por la Sangre del Cordero Pascual. Todos estos están en un proceso de búsqueda, de cierta incertidumbre, pero en espera, para que cuando oigan el Verdadero Evangelio, puedan postrarse ante Él y recibirle como Salvador. Pero de nuevo, la religión no quiere dejarlos escapar e intenta prender al Mensajero para que no predique y puedan llegar a vivir en Libertad, sin la dependencia espiritual de ellos.

 

"12

1Seis días antes de la pascua, vino Jesús a Betania, donde estaba Lázaro, el que había estado muerto, y a quien había resucitado de los muertos. 2Y le hicieron allí una cena; Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban sentados a la mesa con él. 3Entonces María tomó una libra de perfume de nardo puro, de mucho precio, y ungió los pies de Jesús, y los enjugó con sus cabellos; y la casa se llenó del olor del perfume."

En primer lugar, de nuevo vuelve a aparecer la población de Betania. Vimos su significado, pero, además del expuesto, tiene otro, el cual es "casa del canto". Este otro se ajusta a la nueva situación de Lázaro y de sus hermanas, o sea, a la situación de la persona nacida de nuevo en Cristo. Se ajusta a lo descrito por Juan en el libro del Apocalipsis: "He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo." (3.20).

Ahora vamos a analizar el comportamiento de cada uno de los asistentes:

-. Marta: ella sirve. Como antes vimos, Marta representa a nuestra parte carnal que, tras el cambio de mente que se ha producido por causa del arrepentimiento sincero a nuestra antigua forma de vivir, ha producido en nosotros una actitud de servicio al Señor.

-. Lázaro: estaba sentado junto al Señor. Sentado, pues nuestro Espíritu, renacido por el del Señor, está descansando, ya que ha encontrado Vida.

-. María: Nuestra alma, que ahora tiene discernimiento espiritual, reconoce al Señor como Su Salvador, lo alaba, lo unge y le entrega lo más precioso de sí para servirle, adorándole y reconociéndole como Dios, pues para poder enjugar con sus cabellos los pies de Jesús, ha de estar arrodillada ante Él. ¿Por qué usa sus cabellos y no una toalla para enjugar el perfume?, porque "a la mujer dejarse crecer el cabello le es honroso; porque en lugar de velo le es dado el cabello." (1ª de Corintios 11.15). El alma del amigo del Señor está también dispuesta al Servicio del Evangelio, pues pone todas sus riquezas a los pies de Cristo, lavándole, al igual que Él hará con posterioridad con los apóstoles en el aposento alto, y esto le es honroso, aunque a los ojos de la gente del mundo, sea incomprensible y criticable su actitud como a continuación veremos.

El tema del cabello es significativo. Como hemos visto en el pasaje anterior, el cabello a la mujer, al alma del hombre, le es dado por velo. El velo en sí tiene una gran importancia. Dios puso en el Templo de Salomón un velo para separar el lugar Santo del lugar Santísimo. Sin embargo, cuando Cristo expiró en el momento de su muerte, este velo fue roto, rajado de lado a lado, invalidando esta antigua separación, rompiendo con el velo de nuestro entendimiento (2ª de Corintios 3.14-15), embotado, que por causa de Cristo es quitado. Pero ahora, tras haber roto ese velo, Cristo nos pone otro velo espiritual, el del cabello de la mujer. Ese velo no es otra cosa que una protección contra las potestades de Satanás, un escudo de la mujer, del alma de la persona, ante las doctrinas e ideas que no son del Señor, escudándonos en la Fe en Cristo y en Su inteligencia para saber apartarnos del mal.

Continúa el pasaje diciendo que toda la casa se llenó del olor del perfume, derramado para Gloria de Dios, lo cual revierte en bendición para el que entrega su vida al Señor: "Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados, y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante." (Efesios 5.1-2)

Hay una cuestión que no aparece en este pasaje, pero sí en Mateo 26.6-13 que también relata la situación descrita y nos aclara que la casa en la que se celebra esta cena es la de Simón "el leproso". El Señor, con este gran detalle, quiere hacernos ver que esta santificación que María realiza en el Señor, en esa actitud de servicio a Cristo, incluye el acto de predicar el Evangelio de Salvación a una persona, leprosa espiritual, que necesita ser curada con la Sanidad y Poder de Cristo. El nombre Simón, entre sus significados, destaca el de obediente. Por lo tanto, al mostrar éste su disposición a recibir y obedecer a Cristo, recibiéndolo en su casa, recibe en cada rincón de su casa la presencia del Señor, igual que cuando la Gloria de YHWH llenó por completo el templo que Salomón le había dedicado. Al predicar, estamos haciendo un servicio al Señor mismo, amando al prójimo para que también sea partícipe de la Cena de las Bodas del Cordero.

 

"4Y dijo uno de sus discípulos, Judas Iscariote hijo de Simón, el que le había de entregar: 5¿Por qué no fue este perfume vendido por trescientos denarios, y dado a los pobres? 6Pero dijo esto, no porque se cuidara de los pobres, sino porque era ladrón, y teniendo la bolsa, sustraía de lo que se echaba en ella. 7Entonces Jesús dijo: Déjala; para el día de mi sepultura ha guardado esto. 8Porque a los pobres siempre los tendréis con vosotros, mas a mí no siempre me tendréis. "

Pero no todos los que están con Cristo son de Él. Hay muchos que son "ladrones", hombres de muerte, tal y como significa Iscariote. Estos son los que buscan robar las almas, secuestrándolas, infractores del octavo y del décimo Mandamiento de la Ley de Dios, pues buscan mantener a los creyentes de buena fe en doctrinas de muerte, impidiéndoles establecer una relación personal y directa con Dios, no pudiendo, por desconocimiento, darle Gloria a Dios ni alabanza, pues no pueden conocer el Verdadero Evangelio de Salvación. Esta es la ganancia que desea Satanás, pero Gracias al Amor de Dios para con nosotros, hemos tenido o se tendrá, la oportunidad de conocerle, a través de Su Palabra.

 

"9Gran multitud de los judíos supieron entonces que él estaba allí, y vinieron, no solamente por causa de Jesús, sino también para ver a Lázaro, a quien había resucitado de los muertos. 10Pero los principales sacerdotes acordaron dar muerte también a Lázaro, 11porque a causa de él muchos de los judíos se apartaban y creían en Jesús. "

Ninguna persona puede ser tan ingenua para pensar que, por haber nacido de nuevo, ya está fuera de peligro.

Mientras que esté en este mundo físico va a estar sometida a las persecuciones de las potestades espirituales, que saben que para destruir el mensaje de Salvación, para matar a Cristo, para impedir que la gente crea en el Señor, tienen que hacer caer a los que ya creen y tienen a Cristo morando en sus corazones.

Recordemos que la Fe es por el oir, y el oir por la Palabra de Dios (Romanos 10.17).

Las personas creen porque hay otra que les habla y predica el Evangelio. La estrategia del maligno es, como se dice vulgarmente, matar al mensajero, a Lázaro, quien es testimonio vivo, no de que Dios tiene poder para dar la Vida Eterna al que quiera, sino de que efectivamente lo hace. Recordemos el pasaje en que un hombre le dice a Jesús: Señor si quieres puedes sanarme. El Señor le contestó: Quiero, se limpio.

Todo nacido de nuevo es Lázaro y, como tal, va a tener que estar firme en la Fe y fortalecido en la oración para que el ejército del mal no consiga matarlo de nuevo.

Bendito es el Señor, quien nos ha resucitado y quitado las vendas que nos ataban, para que podamos andar libres y sin tropiezo, dando testimonio, de palabra también, pero sobre todo de Vida, ya que Él es La Resurrección, La Verdad y La Vida.

 

Referencias Bíblicas:

"en el cual también fue y predicó a los espíritus encarcelados" (1ª de Pedro 3.19)

"Afligíos, y lamentad, y llorad. Vuestra risa se convierta en lloro, y vuestro gozo en tristeza. Humillaos delante del Señor, y él os exaltará." (Santiago 4.9-10)

"Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios. Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron. Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas." (Apocalipsis 21.3-5)

"que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.... porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo" (Romanos 10.9 y 13)

"Y destruirá en este monte la cubierta con que están cubiertos todos los pueblos, y el velo que envuelve a todas las naciones. Destruirá a la muerte para siempre; y enjugará YHWH el Señor toda lágrima de todos los rostros; y quitará la afrenta de su pueblo de toda la tierra; porque YHWH lo ha dicho." (Isaías 25.7-8)

"No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación" (Juan 5.28-29)

"Ríos de agua descendieron de mis ojos, Porque no guardaban tu ley." (Salmo 119.136)

"Mejor es el pesar que la risa; porque con la tristeza del rostro se enmendará el corazón." (Eclesiastés 7.3)

"Como la mujer encinta cuando se acerca el alumbramiento gime y da gritos en sus dolores, así hemos sido delante de ti, oh YHWH." (Isaías 26.17)

"en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás. Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús" (Efesios 2.2-6)

"Procuremos, pues, entrar en aquel reposo, para que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia. Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón." (Hebreos 4.11-12)

"Porque como el Padre levanta a los muertos, y les da vida, así también el Hijo a los que quiere da vida. Porque el Padre a nadie juzga, sino que todo el juicio dio al Hijo, para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que le envió." (Juan 5.21-23)

"Porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación, de que no hay que arrepentirse; pero la tristeza del mundo produce muerte. " (2 Corintios 7.10)