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El término reencarnación como tal, no aparece en las Escrituras. Si que tenemos otro muy similar, como es el de resurrección. Podemos hablar de reencarnación utilizándola con 2 sentidos opuestos: En primer lugar, está el de esperar que, tras la muerte de una persona, su espíritu o su alma, se introduzca en otro cuerpo, naciendo un nuevo ser, y viviendo otra vida, humana, sin acordarse de la anterior. Este pasar de vida en vida tiene un sentido de purgación por los pecados; por los cometidos en una vida anterior y que las sucesivas vidas sirven para su eliminación. Permíteme dudar de este "prodigio" pues, ¿cómo se explica que cada vez somos más personas en el mundo?, o por el contrario, en las situaciones de catástrofes (peste negra, guerras mundiales), que la población disminuyó categóricamente, ¿qué ocurre con estas personas?, ¿se quedan en espera hasta que haya nuevo personal?, ¿quién es el que establece la nueva ubicación?. Si eres cristiano, debes creer que esa nueva persona va a ser ubicada por Dios. Todo esto, como te digo, me hace remitirme a las Escrituras, en las estas preguntas no obtienen respuestas satisfactorias, por lo que, si existiese esa labor, que por otro lado sería una de las más importantes para Dios, debería estar en algún lugar recogida. Dios nos dice que Él nos conoce desde el principio de la creación y que estamos predestinados "Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en Él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo" (Efesios 1.3-5). Esa es la base para creer que cada uno de nosotros somos únicos, que tenemos vida propia y una vez cumplida ésta, tendremos el fruto a lo que hayamos sembrado... Pero existen cientos de personas que a través de un proceso hipnosis hablan de vidas anteriores, de vivencias pasadas incluso de varios siglos atrás. Esto es inexplicable a no ser porque en verdad exista una "reencarnación". Sin embargo, tenemos que acudir a la Palabra para buscar la explicación; los Evangelios hablan de que los demonios se conmovían en la presencia de Cristo y eran echados (p.ej: Mt. 8.16). Hay que fijarse que eran echados, no destruidos, esto quiere decir que quedaban vagando hasta encontrar un sitio donde morar. Existe un ejemplo claro en las Escrituras: Mateo 12.43-45: "Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda por lugares secos, buscando reposo, y no lo halla. Entonces dice: Volveré a mi casa de donde salí; y cuando llega, la halla desocupada, barrida y adornada. Entonces va, y toma consigo otros siete espíritus peores que él, y entrados, moran allí; y el postrer estado de aquel hombre viene a ser peor que el primero. Así también acontecerá a esta mala generación.". Esta es la respuesta a las regresiones: son las potestades de Satanás las que acumulan vivencias fruto de vivir en las almas de los hombres y que al no ser nunca destruidas, pasan de casa en casa, "atormentando" a sus dueños con no dejar que la Palabra de Dios anide en la mente de este hombre, confundiéndolo. Por otro lado, el segundo sentido que encuentro a esta palabra es el de "volver a nacer". Con este significado existen numerosas citas bíblicas justifican la cita anterior. Intentaré explicarme lo mejor posible: Me gustaría, estimado lector, que leyeras atentamente el siguiente párrafo: "Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un principal entre los judíos. Este vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él. Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo. El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu. Respondió Nicodemo y le dijo: ¿Cómo puede hacerse esto? Respondió Jesús y le dijo: ¿Eres tú maestro de Israel, y no sabes esto? De cierto, de cierto te digo, que lo que sabemos hablamos, y lo que hemos visto, testificamos; y no recibís nuestro testimonio. Si os he dicho cosas terrenales, y no creéis, ¿cómo creeréis si os dijere las celestiales? Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el Hijo del Hombre, que está en el cielo. Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna." (Juan 3.1-15). Este es el sentido de la RE-ENCARNACIÓN, el volver a nacer. Como ves, este nuevo nacimiento no es físico, sino espiritual, pues se está refiriendo a que esa persona reciba en su hombre el Evangelio de Cristo. Así nos encontramos con dos hombres: el Viejo y el Nuevo. El primero es nuestra persona, que vive en total libertad en el mundo y, por esta misma circunstancia, se encuentra en pecado, sin poderlo evitar; la Palabra de Dios lo expresa así: "Ninguno hay bueno sino uno: Dios" (Mateo 19.17). Sufrimos la propia idiosincrasia de ser humanos; estamos sujetos a nuestros pensamientos y, por consecuencia, nuestro actuar. Ahí están los Mandamientos de la Ley de Dios, que son imposibles de cumplir, por más que queramos, pues sólo Cristo, los pudo cumplir. Por esta misma causa vino Cristo para quitar nuestra dependencia de la Ley y poner en nuestros corazones un Nuevo Mandamiento, un mandamiento de amor: "Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos, porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe" (1ª de Juan 5.3-4). Pero, ¿no vivimos nosotros en el mundo?, ¿a que mundo se refiere?. El mundo es el reino del pecado, gobernado por un "Príncipe", Satanás: "en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás. " (Efesios 2.2-4). El mundo es nuestra sociedad actual, en la que vivimos tranquilamente, una sociedad en la que se están perdiendo los valores y que está dirigida por una potestad, un espíritu de desobediencia a los mandamientos de Dios. Cristo nos ha llamado a que salgamos de ella, no físicamente, pues es imposible, sino de una forma espiritual. Esta sociedad, (mundo), está regida por el "todo vale" mientras que no se haga daño a nadie; un ejemplo lo tenemos en los mandamientos de la Ley, por ejemplo el Segundo: "no harás imagen de lo que hay arriba en el cielo...", desconocido o ignorado por una gran parte de la gente, sin embargo está ahí y nadie lo puede cambiar, por más que lo intenten. Cuando le hablo a alguien de él, me comenta que no hace mal a nadie llevando en su cartera una estampita de la "Virgen" o del "Cristo" de turno, pero no caen en el verdadero mal, en el pecado, que es ir en contra de la Voluntad de Dios. Cristo nos invita a que realicemos la siguiente actuación: "El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará" (Juan 12.25). Si has comprendido que el mundo, nuestro mundo, está dominado por otro que no es Cristo y que para que seamos de Cristo, es decir, para que tengamos la posibilidad de ser llamados Hijos de Dios, debemos nacer de nuevo, ahora lo único que te falta es concienciarte que estás en pecado y que el único premio que obtendrás será la muerte, no la muerte física, de la cual es casi imposible escapar, sino la espiritual: "Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro" (Romanos 6.23). Me gustaría que leyeras el artículo que tengo publicado sobre la película Matrix, en el cual encontramos el mismo significado. Ahora espero que comprendas el siguiente pasaje: "Nadie pone remiendo de paño nuevo en vestido viejo; porque tal remiendo tira del vestido, y se hace peor la rotura. Ni echan vino nuevo en odres viejos; de otra manera los odres se rompen, y el vino se derrama, y los odres se pierden; pero echan el vino nuevo en odres nuevos, y lo uno y lo otro se conservan juntamente." (Mateo 9.16-17). Cristo no quiere parches, nos quiere nuevos. Pero, ¿cómo se hace esto?, ¿cómo un hombre como yo puede cambiar?, la solución es sencilla; lo único que has de hacer es aceptar que no puedes por ti mismo escapar del pecado y del mundo, pues nuestra propia naturaleza, como antes hemos visto, nos lleva a ir en contra de la voluntad de Dios sin que casi nos demos cuenta y que si seguimos por este camino la recompensa que nos espera no es muy agradable que digamos. Y ahí es donde entra Cristo, pues Él ha dado su vida por ti; Él, que nos conoce, sabe que somos pecadores por naturaleza y que nos es imposible cumplir toda la Ley, así que Él se ofreció, una vez para siempre, para que el pecado que está en ti, desaparezca: "En él también fuisteis circuncidados con circuncisión no hecha a mano, al echar de vosotros el cuerpo pecaminoso carnal, en la circuncisión de Cristo; sepultados con él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos. Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz." (Colocenses 2.11-15). Sin embargo, esto no significa que no debamos cumplir la Ley, todo lo contrario, Cristo la ha grabado en nuestros corazones y no la debemos incumplir a sabiendas, pues por mucho que le des sentido al sacrificio de Cristo y hayas nacido de nuevo en Él, recibirás castigo: "Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios. El que viola la ley de Moisés, por el testimonio de dos o de tres testigos muere irremisiblemente" (Hebreos 10.26-28) Ahora espero que le encuentres, por ti mismo, el sentido que tienen los siguientes versículos: "Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, mas el espíritu vive a causa de la justicia" (Romanos 8.10) "El, de su voluntad, nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas." (Santiago 1.12) "Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente, teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón; los cuales, después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza. Mas vosotros no habéis aprendido así a Cristo, si en verdad le habéis oído, y habéis sido por él enseñados, conforme a la verdad que está en Jesús. En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad." (Efesios 4.17-24) "se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado. Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio, así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan." (Hebreos 9.26-28) "Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro." (Romanos 6.11) Me gustaría que, de verdad, ejerzas en tu corazón esta reencarnación, puesto que es la única que te ofrece la posibilidad de tener vida eterna, sin necesidad de nuevos sacrificios por el pecado.
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