|
La Salvación, el gozo de saber que en nosotros está el don más grande que existe en este mundo, el conocer que Cristo ha dado Su Vida por nosotros y, a su vez, nosotros hemos muerto voluntariamente al pecado, habiéndonos negado a nosotros mismos en nuestra carne, para ser limpiados en la Sangre del Cordero, que es Cristo Jesús, es como he dicho, la satisfacción más grande de la que podemos gozar y el fin último de nuestra existencia: El habernos encontrado cara a cara con Dios. Una vez que esto ha ocurrido, debemos comenzar a andar el Camino de Dios, que, como bien sabemos es distinto y opuesto al del mundo. Pero hay que recordar que, cada uno de nosotros, puede tropezar y caer, pues por haber recibido al Señor, esto no quiere decir que estemos librados de desviación. En este sentido encontramos las palabras de Pedro: "que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero... obteniendo el fin de vuestra fe, que es la salvación de vuestras almas" (1ª de Pedro 1.5 y 9) El objetivo de este artículo no es el de analizar las satisfacciones de vivir en el Señor ni, por consiguiente, las penalidades y persecuciones que los hijos de Dios (si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros - Rom.8.9 -) sufrimos en este mundo. Lo que me ha impulsado a escribirlo son las artimañas usadas por Satanás en contra de los "hermanos", que hacen que renieguen del Camino del Señor, pues, desgraciadamente, cada vez son más los casos con los que me voy topando en mi andadura en el Señor. Juan dice: "Hijitos, ya es el último tiempo; y según vosotros oísteis que el anticristo viene, así ahora han surgido muchos anticristos; por esto conocemos que es el último tiempo.... ¿Quién es el mentiroso, sino el que niega que Jesús es el Cristo? Este es anticristo" (1ª de Juan 2.18 y 22) A los hermanos a los que les ocurre esto, no lo hacen voluntariamente, en muchos de los casos, sino que Satanás que es más listo y sutil de lo que nos podemos pensar, entra en sus mentes y les deja una semilla, que al brotar puede llegar a ahogar al nuevo hombre nacido de Dios, y, por consiguiente, hacer que se pierda la Gracia de la Salvación. "Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados; no sea que haya algún fornicario, o profano, como Esaú, que por una sola comida vendió su primogenitura. Porque ya sabéis que aun después, deseando heredar la bendición, fue desechado, y no hubo oportunidad para el arrepentimiento, aunque la procuró con lágrimas." (Hebreos 12.15-17). ¿Qué debemos hacer con los tales?. Dice Pablo: "Al hombre que cause divisiones, después de una y otra amonestación deséchalo, sabiendo que el tal se ha pervertido, y peca y está condenado por su propio juicio." (Tito 3.10-11). La amonestación tiene que hacerse con misericordia, siempre en actitud de servicio, para que vean y comprendan que se han de volver al Evangelio y someterse a la Voluntad de Dios. Esta es una obligación que Él nos ha puesto, pues si no lo hacemos, Dios nos lo tomará en cuenta: "Si el justo se apartare de su justicia e hiciere maldad, y pusiere yo tropiezo delante de él, él morirá, porque tú no le amonestaste; en su pecado morirá, y sus justicias que había hecho no vendrán en memoria; pero su sangre demandaré de tu mano. Pero si al justo amonestares para que no peque, y no pecare, de cierto vivirá, porque fue amonestado; y tú habrás librado tu alma. " (Ezequiel 3.20-21) Pero, ¿cómo sabremos cuando un hermano se está apartando del Camino?. La respuesta la da, de nuevo Pablo: "Mas os ruego, hermanos, que os fijéis en los que causan divisiones y tropiezos en contra de la doctrina que vosotros habéis aprendido, y que os apartéis de ellos. Porque tales personas no sirven a nuestro Señor Jesucristo, sino a sus propios vientres, y con suaves palabras y lisonjas engañan los corazones de los ingenuos. " (Romanos 16.17-18). La doctrina es clara, El Evangelio. En mi experiencia he visto "hermanos" que reniegan de la inspiración de la Palabra, otros que buscan fuera de ella, en otros libros (Manuscritos del Mar Muerto, Evangelios Apócrifos... ) la Voluntad de Dios, etc. Satanás usa ese ánimo de conocer más a Dios, de sentir su presencia, de adquirir cada vez más sabiduría, para insuflar un principio de discordia respecto a la Sana doctrina, pues "Un poco de levadura leuda toda la masa" (Gálatas 5.9). "Cuando te sientes a comer con algún señor, Considera bien lo que está delante de ti, Y pon cuchillo a tu garganta, Si tienes gran apetito. No codicies sus manjares delicados, Porque es pan engañoso. No te afanes por hacerte rico; Sé prudente, y desiste. ¿Has de poner tus ojos en las riquezas, siendo ningunas? Porque se harán alas como alas de águila, y volarán al cielo." (Proverbios 23.1-5) Para no caer en la tentación de Satanás, nosotros si hemos sentido un principio de desviación en algunos hermanos, una vez hayan sido advertidos y, si no quisieran someterse a la reprensión del Señor, nos debemos apartar de ellos para que no nos contaminemos de su doctrina: "Os he escrito por carta, que no os juntéis con los fornicarios;no absolutamente con los fornicarios de este mundo, o con los avaros, o con los ladrones, o con los idólatras; pues en tal caso os sería necesario salir del mundo. Más bien os escribí que no os juntéis con ninguno que, llamándose hermano, fuere fornicario, o avaro, o idólatra, o maldiciente, o borracho, o ladrón; con el tal ni aun comáis. Porque ¿qué razón tendría yo para juzgar a los que están fuera? ¿No juzgáis vosotros a los que están dentro? Porque a los que están fuera, Dios juzgará. Quitad, pues, a ese perverso de entre vosotros." (1ª de Corintios 5.9-13). Aquí nos está hablando de una contaminación espiritual, por lo que debemos apartarnos de su "levadura" para que no contamine nuestra alimentación espiritual. Aunque nos parezca contraproducente, con ellos estamos actuando misericordiosamente, pues nos dice Judas: "...y de otros tened misericordia con temor, aborreciendo aun la ropa contaminada por su carne." (Judas.22). Con el mismo sentido espiritual encontramos el siguiente texto: "Cuando se hallare en medio de ti, en alguna de tus ciudades que Jehová tu Dios te da, hombre o mujer que haya hecho mal ante los ojos de YHWH tu Dios traspasando su pacto, que hubiere ido y servido a dioses ajenos, y se hubiere inclinado a ellos, ya sea al sol, o a la luna, o a todo el ejército del cielo, lo cual yo he prohibido; y te fuere dado aviso, y después que oyeres y hubieres indagado bien, la cosa pareciere de verdad cierta, que tal abominación ha sido hecha en Israel; entonces sacarás a tus puertas al hombre o a la mujer que hubiere hecho esta mala cosa, sea hombre o mujer, y los apedrearás, y así morirán. Por dicho de dos o de tres testigos morirá el que hubiere de morir; no morirá por el dicho de un solo testigo. La mano de los testigos caerá primero sobre él para matarlo, y después la mano de todo el pueblo; así quitarás el mal de en medio de ti." (Deuteronomio 17.2-7). Si bien el apedreamiento no ha de ser físico, sino espiritual, tal y como hemos visto anteriormente, puesto que la piedra que vamos a usar para demostrar su culpabilidad va a ser la propia Palabra. Además, como la Palabra es perfecta, este texto concuerda con el siguiente: "Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano. Mas si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra. Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano. " (Mateo 18.15-17). Esta es la muerte que ha de sufrir. Por lo tanto, debemos siempre estar muy despiertos para no caer en las trampas que nos pueda tender Satanás, verificando toda revelación o cualquier doctrina que nos llegue con la totalidad de la Palabra y, además, usando el filtro del Espíritu, para que no podamos ser engañados. No podemos confiar en nadie, pues ese hermano o anciano que siempre hemos tenido como fiel y sabio en el Señor, puede adquirir esa semilla y contaminarnos. Dice la Palabra: "Así ha dicho YHWH: Maldito el varón que confía en el hombre" (Jeremías 17.5) y "Bendito el varón que confía en YHWH, y cuya confianza es YHWH" (Jeremías 17.7). Estos "hermanos" errados, caídos, ya no pueden formar parte del Cuerpo de Cristo "¿O no sabéis que el que se une con una ramera, es un cuerpo con ella? Porque dice: Los dos serán una sola carne" (1ª de Corintios 6.16), pues si forman un cuerpo con la ramera, no pueden formar parte del Señor y de Su Iglesia. Estos son considerados injustos por Dios: "¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis... " (1ª de Corintios 6.9) y, como dice la Palabra, no adquirirán el Reino de los Cielos, ya que: "Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros; porque si hubiesen sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron para que se manifestase que no todos son de nosotros." (1ª de Juan 2.19) Otros son los que pecan voluntariamente, conociendo que lo que van a hacer no le agrada a Dios. Estos, al igual que los anteriores, tienen el mismo pago: La Muerte. "Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios. El que viola la ley de Moisés, por el testimonio de dos o de tres testigos muere irremisiblemente. ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia? Pues conocemos al que dijo: Mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor. Y otra vez: El Señor juzgará a su pueblo. ¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo!" (Hebreos 10.26-31). Pero yo veo una importante diferencia entre los que pecan voluntariamente con los que son engañados por doctrinas extrañas al Evangelio de Salvación, y es su posibilidad de arrepentimiento. Si uno es engañado por Satanás, permanece en una cárcel espiritual, pues está incomunicado del resto de la Iglesia. Si este hermano se da cuenta de su error y vuelve, será restaurado por el Señor. Pero los que pecan voluntariamente, para ellos no existe arrepentimiento alguno, sino que la ira de Dios está sobre ellos: "Porque es imposible que los que una vez fueron iluminados y gustaron del don celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero, y recayeron, sean otra vez renovados para arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios y exponiéndole a vituperio. " (Hebreos 6.4-6) Le pido al Señor que nunca deje que caigamos en la tentación y que Él nos libre del mal, pues Satanás, que nos conoce, intentará ponernos la zancadilla, pero si perseveramos en la Fe, Dios nos levantará: "Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo." (Mateo 24.13).
|
|