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En los últimos días del mes de enero de 2002, tuvimos noticias de la reunión celebrada en Asís (Italia), a instancias del "Sumo Pontífice Romano", a la que han asistido representantes de 12 de las principales religiones del mundo, que dirigen al 80% de los creyentes del mundo, tal y como ellos mismos afirman. El motivo de este cónclave, es llegar a un acuerdo que permita instaurar la "Paz" en el mundo, o, tal y como aparece en el lema del encuentro, "La Pax". Según reza un artículo que informa sobre el evento, el objetivo a conseguir "...es el deseo de testimoniar juntos que las religiones están comprometidas en favorecer en el mundo un clima de paz, de justicia y de unión entre los creyentes.". ¿No es este un noble motivo?, ¿una misión digna de elogio y aplaudida por el mundo entero?, ¿quién osará poner alguna pega al deseo de conseguir un mundo mejor, en paz y seguridad?. A primera vista, los "representantes" de Dios y del 80% de los creyentes, están cogiendo "el toro por los cuernos", comprometidos en la búsqueda de la paz mundial, en no usar el nombre de Dios para justificar ninguna guerra, tal y como ha ocurrido desde la antigüedad, y más recientemente, con los atentados del 11 de septiembre, y la ulterior respuesta estadounidense, que en todo momento, usó el nombre de Dios para avalar las medidas adoptadas. Así el artículo referido dice lo siguiente: "....todas las religiones se comprometerán a no utilizar el nombre de Dios para acciones de violencia y cada representante leerá un texto (en varios idiomas, entre ellos el español) y se encenderán los cirios." Pero nosotros, como cristianos, no podemos cerrar los ojos, por nuestro deseo de carnal y natural de vivir en un mundo mejor y tenemos que comprender los acontecimientos que están ocurriendo con la LUZ del Evangelio, que no es otra que Cristo y su enseñanza. ¿La paz que están proponiendo es la misma a la que se refiere Cristo y su Buena Nueva?, ¿por qué se ha llegado a esta situación de odio entre los hombres?, ¿pueden poner remedio los mismos que han provocado a lo largo de la historia y siguen provocando todos los conflictos?, ¿se puede imponer la paz sin aceptar a Cristo como único Dios y Salvador?, ¿por qué en todo el análisis de estos nobles dirigentes no se hace ni una sola referencia al Temor de Dios?, ¿quién les legitima como representantes de Dios y de los hombres?, ¿si tienen la posibilidad de traer la paz al mundo, por qué no lo han hecho antes?. Al leer el lema del encuentro, PAX, me vino a la mente la "Pax Romana" impuesta por éstos al mundo. En la época imperial romana se vivió una supuesta paz, ya que no había conflictos bélicos que afectaran a la seguridad de la ciudadanía romana. Se basaba en el sometimiento y unificación (cultural, lingüística y religiosa) de todos los pueblos conquistados. En la época de esa "Pax" hemos de recordar que se persiguió a los cristianos, acusándolos de poner en peligro la estabilidad del Imperio, por no predicar ni someterse a los dictados religiosos paganos de la sociedad romana. ¿Es la paz del mundo, la ausencia de terrorismo y violencia, la que vino a traernos Cristo?: "No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada." (Mateo 10.34). ¿Qué Paz nos propone el Señor?: "Entonces las iglesias tenían paz por toda Judea, Galilea y Samaria; y eran edificadas, andando en el temor del Señor, y se acrecentaban fortalecidas por el Espíritu Santo." (Hechos 9-31). Como vemos la PAZ del Señor tiene una vertiente espiritual, de acuerdo con Su Evangelio, cumpliendo Sus Enseñanzas. Cuando alguien acepta a Dios como su Señor y Salvador, queda en Paz con Dios, ya que antes, al andar en pecado el hombre estaba en guerra contra su Creador. Mientras que obedezcamos Sus Estatutos y Decretos, Sus Leyes y Mandamientos, predicando la Verdad, el Evangelio de Salvación de Cristo, estaremos en Paz con Dios y con sus hijos, y en guerra con los enemigos de Nuestro Señor, es decir, los hombres que no quieren el reinado de Cristo, sino que proponen una falsa paz, basada en una supuesta tolerancia y acuerdos de no agresión, fruto de la voluntad ecuménica que domina a la sociedad actual. El Ecumenismo mundial tenemos que verlo desde una perspectiva espiritual. Recordemos la Torre de Babel, el primer intento ecuménico contrario a Dios y destruido precisamente por Él: "yo YHWH, y ninguno más que yo, que formo la luz y creo las tinieblas, que hago la paz y creo la adversidad. Yo YHWH soy el que hago todo esto." (Isaías 45.6-7). Ahora, se intenta construir una nueva torre, un nuevo lenguaje universal y moral, en donde cabe servir a otros dioses ajenos al Evangelio de Salvación, acercando posturas unificadoras en los caminos a seguir para alcanzar la paz con Dios. Nos dicen que mientras seamos tolerantes, no matemos ni hagamos daño a nuestros semejantes, da igual que seamos judíos, católicos, musulmanes, protestantes, sintoístas, budistas, taoístas... que debemos ver lo que nos une más que lo que nos divide, sin caer en la cuenta que lo que nos une es la carne, la naturaleza humana y lo que nos divide es precisamente Dios. Debemos recordar que sólo existe un CAMINO: "Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí." (Juan 14.6). Pero todo esto ya estaba previsto por Dios, quien nos advirtió acerca de estos intentos de acercamiento y paz entre los hombres y nos dijo que no nos implicáramos en ellos uniéndonos en yugo desigual con los impíos: "Pero acerca de los tiempos y de las ocasiones, no tenéis necesidad, hermanos, de que yo os escriba. Porque vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche; que cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán. Mas vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os sorprenda como ladrón. Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas." (1ª de Tesalonicenses 5.1-5) Precisamente, y en la Luz del Señor, tal y como hemos visto en la cita anterior, tenemos que dar testimonio de que esta voluntad ecuménica es contraria a Dios. La única posibilidad de unión entre los hombres está en convertirse al Evangelio de Cristo, dejando que el Espíritu Santo una, en un mismo sentir, a todos los perfeccionados en el Amor y Temor de Dios: "En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas, sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia. Dios envió mensaje a los hijos de Israel, anunciando el evangelio de la paz por medio de Jesucristo; éste es Señor de todos." (Hechos 10.34-36). Que la PAZ del Señor esté con todos vosotros y que Su Espíritu nos ilumine para no caer en la tentación de falsa paz que nos ofrece el mundo: "La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da." (Juan 14.27).
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