LA LIBERTAD EN EL SEÑOR

La promesa de Salvación, el Evangelio, la Buena Nueva, incluye una proposición de Libertad. Cuando alguien "nace de nuevo", entrando a formar parte del Pueblo escogido por Dios, de la Jerusalén Espiritual, recibe el Espíritu Santo, y tal como dice Pablo: "Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad." (2ª de Corintios 3.17).

Por lo tanto, antes de "nacer de nuevo", no había libertad, puesto que el espíritu del hombre estaba sujeto en esclavitud a las potestades espirituales de Satanás, muerto por causa del pecado: "Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes." (Efesios 6.12).

Los que estábamos en religiones, éramos esclavos o siervos de nuestros "guías espirituales" pero, también los que no pertenecían a ninguna religión, eran esclavos, por muy libres que se creyeran, ya que la verdadera esclavitud no es a hombre, sino al pecado: "Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. Le respondieron: Linaje de Abraham somos, y jamás hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: Seréis libres?. Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado. Y el esclavo no queda en la casa para siempre; el hijo sí queda para siempre. Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres. " (Juan 8.31-37).

Por tanto, la Libertad que nos da el Señor tiene una doble vertiente: nos libera del Pecado y nos libera también de los hombres y potestades que quieren adueñarse de nuestra alma. Ya dice el Señor que no debemos tener más maestros que a Él y que si tenemos el Espíritu de Verdad no necesitamos que nadie nos explique ni nos enseñe el Camino, ya que nuestro guía es el mismo Dios: "Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; así como la unción misma os enseña todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, según ella os ha enseñado, permaneced en él." (1ª de Juan 2.26).

¿Por qué, pues, si el Señor nos ha hecho libres, hay muchos hermanos que permanecen sometidos a hombres y a autoridades espirituales?, ¿no nos ha hecho el Señor libres y nos ha establecido una relación directa y personal con Él?. Como siempre, la respuesta la tenemos en la Palabra. Escudriñemos este pasaje del Capítulo 34, Vers. 8 al 22, del Libro de Jeremías:

"Palabra de YHWH que vino a Jeremías, después que Sedequías hizo pacto con todo el pueblo en Jerusalén para promulgarles libertad; que cada uno dejase libre a su siervo y a su sierva, hebreo y hebrea; que ninguno usase a los judíos, sus hermanos, como siervos."

Cuando un Cristiano predica a un hombre la Palabra de Dios y este acepta a Cristo como su Salvador, "naciendo de nuevo", tiene la tentación de fijar con él una relación de maestro - discípulo. Es cierto, que durante un tiempo, el neófito debe ser ayudado a alimentarse por su predicador que ejerce una tarea de pastor: "Pero también digo: Entre tanto que el heredero es niño, en nada difiere del esclavo, aunque es señor de todo; sino que está bajo tutores y curadores hasta el tiempo señalado por el padre." (Gálatas 4.1-2).

Ambos, tutor y neófito, deben orar y estar atentos para que, cuando el Señor vea que ha llegado el momento en que el "niño" ha aprendido los rudimentos de la Fe y es capaz de caminar sólo en el Camino, pudiendo ejercitar la relación directa con Dios, alimentándose directamente de la Palabra, tanto uno como otro, comprendan que deben establecer una nueva relación, no ya de "dependencia" sino de Igualdad, siendo hermanos, teniendo amor fraternal y ayudándose uno al otro para continuar su caminar.

"Y cuando oyeron todos los príncipes, y todo el pueblo que había convenido en el pacto de dejar libre cada uno a su siervo y cada uno a su sierva, que ninguno los usase más como siervos, obedecieron, y los dejaron."

El "pastor" escucha al Señor, que le dice que esa oveja ya ha crecido y madurado y hace lo correcto, animar a su hermano a que viva en libertad no sólo respecto a la Salvación, que ya la ha conseguido, sino respecto del crecimiento espiritual al que nos quiere llevar Cristo. Ya no estamos sujetos al orden sacerdotal levítico, de sujeción a los mayores, sino Él, ha venido a establecer un nuevo orden sacerdotal, el de Melquisedec, por el que somos sacerdotes del Dios altísimo, nombrados no por hombre sino por Dios. Este nuevo orden esta basado en la Libertad y unión espiritual con Él sin intermediarios.

"Pero después se arrepintieron, e hicieron volver a los siervos y a las siervas que habían dejado libres, y los sujetaron como siervos y siervas. Vino, pues, palabra de YHWH a Jeremías, diciendo: Así dice YHWH Dios de Israel: Yo hice pacto con vuestros padres el día que los saqué de tierra de Egipto, de casa de servidumbre, diciendo: Al cabo de siete años dejará cada uno a su hermano hebreo que le fuere vendido; le servirá seis años, y lo enviará libre; pero vuestros padres no me oyeron, ni inclinaron su oído. Y vosotros os habíais hoy convertido, y hecho lo recto delante de mis ojos, anunciando cada uno libertad a su prójimo; y habíais hecho pacto en mi presencia, en la casa en la cual es invocado mi nombre. Pero os habéis vuelto y profanado mi nombre, y habéis vuelto a tomar cada uno a su siervo y cada uno a su sierva, que habíais dejado libres a su voluntad; y los habéis sujetado para que os sean siervos y siervas."

Pero el "pastor" puede engañarse asimismo, diciendo: este discípulo aún no está preparado para andar sólo, es mejor que siga de mi mano, yo le ayudaré a alimentarse, y para que no caiga, le daré cosas pequeñas, leche espiritual, fundamentos de la Palabra, le hablaré una y otra vez de la doctrina de la Salvación y le diré que no es conveniente que se aleje de mí, que todo lo que aprenda debe hacerlo a través de mí, que no ande sólo. A veces no es el "pastor", sino la oveja la que no quiere la libertad. Le da miedo alejarse de su mentor y necesita el calor humano de una congregación que le ayude a no desviarse de lo adquirido.

"Por tanto, así ha dicho YHWH: Vosotros no me habéis oído para promulgar cada uno libertad a su hermano, y cada uno a su compañero; he aquí que yo promulgo libertad, dice YHWH, a la espada y a la pestilencia y al hambre; y os pondré por afrenta ante todos los reinos de la tierra. Y entregaré a los hombres que traspasaron mi pacto, que no han llevado a efecto las palabras del pacto que celebraron en mi presencia, dividiendo en dos partes el becerro y pasando por medio de ellas; a los príncipes de Judá y a los príncipes de Jerusalén, a los oficiales y a los sacerdotes y a todo el pueblo de la tierra, que pasaron entre las partes del becerro, los entregaré en mano de sus enemigos y en mano de los que buscan su vida; y sus cuerpos muertos serán comida de las aves del cielo, y de las bestias de la tierra. Y a Sedequías rey de Judá y a sus príncipes los entregaré en mano de sus enemigos, y en mano de los que buscan su vida, y en mano del ejército del rey de Babilonia, que se ha ido de vosotros."

Pero el Señor advierte que por este camino, el de la esclavitud, podemos estar formando un "reino" en el mundo, es decir, una "iglesia" o religión, una institución, que poco a poco, con el paso del tiempo vaya perdiendo la Sabiduría Divina (hambruna), cayendo prisioneros en manos del mundo (Babilonia), engullidos por ella.

"He aquí, mandaré yo, dice YHWH, y los haré volver a esta ciudad, y pelearán contra ella y la tomarán, y la quemarán con fuego; y reduciré a soledad las ciudades de Judá, hasta no quedar morador."

Como institución humana, el Señor nos advierte que tiene un final, ya que sólo permanecerá la obra de Dios. Él utiliza las luchas de religión para destruir todo lo que no es conforme a Su Voluntad. Por tanto, estas religiones forman parte del mundo y serán pasadas por fuego y no permanecerán. El Fuego es el Espíritu de Dios, todo lo que sea de Su Naturaleza es también Fuego y por lo tanto permanece, lo que no sea de Dios, es hojarasca que al contacto con el Fuego es consumido y reducido a cenizas.

El Señor nos advierte que Él no nos ha liberado de unos (Babilonia) para someternos a otros. Debemos buscar siempre el encuentro personal con Dios, la relación de amistad que tenía con Abraham, al que no le ocultó nada, la misma relación que tenía el pueblo de Israel en la época de los Jueces, antes de pedir "Rey". Nosotros ya tenemos un maestro, un mediador entre el Padre y nosotros. No pongamos más hombres que dirijan nuestros pasos. Dejémonos llevar por el Espíritu, amándonos y respetándonos los unos a los otros, ya que esa es la única forma de que se nos conozca como discípulos de Cristo.

En resumen: "Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud." (Gálatas 5.1). "Por precio fuisteis comprados; no os hagáis esclavos de los hombres. Cada uno, hermanos, en el estado en que fue llamado, así permanezca para con Dios." (1ª de Corintios 7.23-24).

 

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