EL DÍA DEL FIN DEL MUNDO

Para los que en verdad creemos que Cristo es el Salvador, asociamos esta frase al día en que volverá de una forma definitiva y con todo Poder y Gloria: "E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas. Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria. Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro" (Mateo 24.29-31).

Pero este día nadie lo conoce, por mucho que existan adivinos, sectas, especialistas o teólogos, intentando contar los tiempos o interpretando las escrituras para conocer el día, éste no lo podrán conocer, puesto que: "Pero de aquel día y de la hora nadie sabe, ni aun los ángeles que están en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre. Mirad, velad y orad; porque no sabéis cuándo será el tiempo" (Mateo 13.32-33).

Por esta razón amigo te pediría no te afanases en averiguar el día ni la hora puesto que lo importante es que, para ese momento, estés preparado. Se que la Palabra de Dios habla de grandes señales y de terremotos para que estemos vigilantes, pero esto no quiere decir que ese día se encuentre a dos meses vista, 2 años o 2 siglos, eso como antes has leído, sólo lo conoce el Padre. Por eso te pediría que examinases tus creencias y las confrontaras con el Evangelio de Cristo, puesto que el que le es fiel, ese tendrá la recompensa: "¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo? Respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que nadie os engañe. Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán. Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin. Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares. Y todo esto será principio de dolores. Entonces os entregarán a tribulación, y os matarán, y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre. Muchos tropezarán entonces, y se entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán. Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos; y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará. Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo." (Mateo 24.3-13)

La única manera de no ser engañado es seguir el Evangelio de Cristo, pues como Él dice "vendrán muchos en mi nombre", es decir, con la propia Palabra de Dios, pero que no la seguirán, como les ocurre a muchas de las religiones de hoy en día (catolicismo, protestantismo, ortodoxos, musulmanes, judíos...). Como puedes ver, ninguna de estas religiones es aborrecida por el mundo; todas tienen reconocimiento internacional y millones de seguidores, por lo tanto, no están siendo molestas, pues este pasaje se refiere al tiempo del fin, a nuestros tiempos, ya que todas éstas no siguen en su totalidad el Evangelio, sino parte y el resto lo ponen de tradición humana, lo cual es ir en contra de la Palabra: "Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo." (Colocenses 2.8), cuando no, quitan lo que no les conviene, para acomodarlo a sus conveniencias doctrinales, adaptándolas a los tiempos y costumbres del mundo, como ocurre, por ejemplo, con el Segundo Mandamiento de la Ley de Dios: "No harás para ti escultura, ni imagen alguna de cosa que está arriba en los cielos, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas ni las servirás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y que hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos" (Deuteronomio 5.8-10).

Por esto, amigo, de nuevo te pediría que te olvidaras de los tiempos y que buscaras a Nuestro Señor, como una de las vírgenes esposas que le esperan, puesto que si estamos despiertos y con la lámpara encendida para nuestro Señor, Él nos acogerá en su reino: "Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que tomando sus lámparas, salieron a recibir al esposo. Cinco de ellas eran prudentes y cinco insensatas. Las insensatas, tomando sus lámparas, no tomaron consigo aceite; mas las prudentes tomaron aceite en sus vasijas, juntamente con sus lámparas. Y tardándose el esposo, cabecearon todas y se durmieron. Y a la medianoche se oyó un clamor: ¡Aquí viene el esposo; salid a recibirle! Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron, y arreglaron sus lámparas. Y las insensatas dijeron a las prudentes: Dadnos de vuestro aceite; porque nuestras lámparas se apagan. Mas las prudentes respondieron diciendo: Para que no nos falte a nosotras y a vosotras, id más bien a los que venden, y comprad para vosotras mismas. Pero mientras ellas iban a comprar, vino el esposo; y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas; y se cerró la puerta. Después vinieron también las otras vírgenes, diciendo: ¡Señor, señor, ábrenos! Mas él, respondiendo, dijo: De cierto os digo, que no os conozco. Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir." (Mateo 25.1-13).

Sin embargo, al que no cumpla completamente Su Palabra, en este día le espera una gran sorpresa: "Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad. " (Mateo 7.22-23).

El Evangelio de Cristo es completo, no se necesita más para adquirir el mayor regalo que podemos recibir en nuestra vida: LA SALVACIÓN.

Espero que el Señor te ayude y te guíe para conseguir el fin último de nuestra existencia, que se verá premiado en este gran día, en el cual, los que cumplan Su Voluntad, recibirán la completa recompensa a su espera: reinar con Él en los cielos: "No habrá allí más noche; y no tienen necesidad de luz de lámpara, ni de luz del sol, porque Dios el Señor los iluminará; y reinarán por los siglos de los siglos." (Apocalipsis 22.5)