¿ES LO MISMO ACEPTAR A CRISTO QUE NACER DE NUEVO?

Introducción:

A lo largo del Camino hemos conocido bastantes personas que, al anunciarles la Palabra de Dios, la aceptan con alegría y gozo, reconociendo con fe que Jesucristo es el Mesías Salvador. Sin embargo, estas personas no experimentan un cambio de vida, no crecen en el Señor, no tienen ningún don espiritual, no tienen revelación de la Palabra... Al principio no entendí como es posible que alguien que no rechace a Cristo no crezca en Él, pero ahora el Señor me ha hecho ver que esas personas creen, lo cual es el primer paso, pero aún no han muerto al pecado, a su moral, condición imprescindible para nacer de nuevo, recibiendo el Espíritu de Dios, con el que se accede a la Mente y conocimiento del Padre a través de la Mente y conocimiento del Hijo, ya que todo el que nace del Espíritu, Espíritu es y posee la Mente de Cristo. El problema se encuentra en que muchas personas creen pero no cumplen. Dios dice que por sus frutos conoceremos a aquellos que sigan la Voluntad de Dios (Mateo 7.15-20). No basta con creer sino es necesario cumplir.

Sin más preámbulos comenzamos la andadura en el momento en que a una persona se le predica la Palabra, anunciándole la Pascua de YHWH, la misma que Dios manda celebrar al pueblo de Israel cuando estaba en Egipto.

Aceptar al Señor:

En Éxodo, capítulo 12, aparece recogida la instauración de la Pascua:

"1Habló YHWH a Moisés y a Aarón en la tierra de Egipto, diciendo: 2Este mes os será principio de los meses; para vosotros será éste el primero en los meses del año."

Dios habla a quien le conoce, a quienes había elegido para llevar Su Mensaje, Su Evangelio, al resto del pueblo que estaba en la esclavitud, en este caso, a Moisés y a Aarón. Moisés y Aarón son representantes espirituales, respectivamente, de la Ley y del Sacerdocio. Todo aquel que recibe al Señor como Su Salvador, cumple la Ley en Cristo y es Sacerdote bajo un nuevo orden (Hebreos 7). El estar en Egipto significa estar en el mundo, ya que eran personas corrientes, eso sí, Nacidos de Nuevo, a las que elige el Señor, para encomendarles la tarea de sacar a su pueblo de la esclavitud y llevarlo hasta Él.

Desde el momento en que una persona escucha la Palabra de Dios y la hace presente en él, debe considerar este tiempo de predicación como el primer mes (tiempo) de su nueva vida.

"3Hablad a toda la congregación de Israel, diciendo: En el diez de este mes tómese cada uno un cordero según las familias de los padres, un cordero por familia. 4Mas si la familia fuere tan pequeña que no baste para comer el cordero, entonces él y su vecino inmediato a su casa tomarán uno según el número de las personas; conforme al comer de cada hombre, haréis la cuenta sobre el cordero. 5El animal será sin defecto, macho de un año; lo tomaréis de las ovejas o de las cabras."

El Señor nos pide que seleccionemos un cordero, uno por familia. El cordero representa a Cristo, pues es el único sin mancha, sin defecto, es decir, sin pecado: "Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, sin levadura como sois; porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros" (1ª de Corintios 5.7). La congregación de Israel, el pueblo santo escogido por Él, formado por todos los que van a celebrar la Pascua, el Sacrificio del Cordero sin mancha, la aceptación del Sacrificio de Cristo para el perdón de los pecados, se divide en familias. Cada familia es independiente y tiene relación directa con Dios a través de Cristo. Sin embargo, cada miembro ha de escoger personalmente a Cristo como su Salvador. Ya que, si no, no podría celebrar la Pascua. ¿Por qué entonces YHWH manda tomar un cordero por familias y no por persona?. La Salvación es personal, pero es imposible andar en el Camino en soledad, ya que los pies se ensucian al andar y el Señor nos mandó lavarnos los pies los unos a los otros (Jn 13.14), apoyándonos y ayudándonos unos miembros a otros, formando todos, en primer lugar, familia y la unión de estas, el pueblo de Dios (Iglesia). Por esto dice el versículo 4 que si no hay miembros suficientes para tomar el cordero en esa familia, únase a su vecino inmediato (en el Señor) para así tomar la Pascua, siendo guiados en el Camino del Señor.

"6Y lo guardaréis hasta el día catorce de este mes, y lo inmolará toda la congregación del pueblo de Israel entre las dos tardes."

Fijémonos en que desde el día décimo, en que se elige el cordero, hasta el decimocuarto, en que inmola, pasan cuatro días en los que hay que guardarlo. Espiritualmente es un tiempo en el que meditar la Palabra en el corazón y, por supuesto, ir conociéndola, pues es necesario para comprender lo que Cristo quiere de cada uno de nosotros.

La inmolación del Cordero se hace al unísono, como si fuera un solo Sacrificio, ya que, efectivamente, sólo hay un Señor y un solo Sacrificio válido para el perdón de todos los pecados (Hebreos 10.12), de todas las personas que lo aceptan como su Salvador.

Además, la inmolación se ha de realizar entre las dos tardes, ya que Jesucristo, quien es el cumplimiento de la profecía, muere sacrificado en el día 14 de Nisan, tal y como expresamente dice la Palabra (Juan 19.14 y 31). Para entender la similitud entre la Pascua y el Sacrificio de Nuestro Señor, hay que conocer el calendario y la distribución horaria hebrea que ya aparece en Génesis 1, cuando Dios establece que primero hay tarde y luego día, dos períodos de 12 horas cada uno. Según dispone la tradición hebraica, la tarde comienza a las 6 p.m., desde la caída del sol, y el día a las 6 a.m. Se considera la mañana desde las 6 a.m a las 12 del mediodía y la tarde del día desde el mediodía hasta la caída del sol. Hay que diferenciar entre tarde, como sinónimo de lo que nosotros entendemos por noche, de la tarde del día, que es lo que nosotros llamamos tarde. Si el versículo 6 dice que el cordero ha de sacrificarse entre las "dos tardes" debemos entenderlo como la mitad de la tarde del día, es decir, las 3 p.m.. Los Evangelios hablan de que Cristo expiró a la novena hora del día. Si el día comienza a las 6 a.m., la novena hora del día son las 3 p.m. (Mateo 27.45-50).

"7Y tomarán de la sangre, y la pondrán en los dos postes y en el dintel de las casas en que lo han de comer."

La Sangre de Cristo derramada para el perdón de nuestros pecados, es lo que todo creyente muestra a las potestades de Satanás, ya que se ha de poner en la puerta de nuestra casa (alma), proclamando que ya no tienen parte con nosotros, ya que cada vez que tomamos la "Santa Cena", conmemoramos el Sacrificio y la muerte de Cristo, por el cual somos salvos: "Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga." (1ª de Corintios 11.26)

"8Y aquella noche comerán la carne asada al fuego, y panes sin levadura; con hierbas amargas lo comerán."

El cordero debe ser asado, pasado por fuego, es decir, la Palabra de Dios entendida espiritualmente con la Mente de Cristo, gracias a la predicación que nos lleva el hermano que nos habla de Dios, pues en este estado espiritual todavía no se ha recibido el Espíritu Santo, que es el que nos lleva a toda verdad. En esta situación, para que Satanás no entre y nos confunda y así nos entre levadura en la lectura de la Palabra, que es el Pan de Vida, debemos escuchar a este hermano y a la interpretación de la Palabra que él nos lleve, tal y como si nos la diera el mismo Cristo.

A su vez, la Palabra de Dios debe ser acompañada de hierbas amargas: la hierba aparece en Marcos 4.28-29 como la primera fase en el crecimiento espiritual: "Porque de suyo lleva fruto la tierra, primero hierba, luego espiga, después grano lleno en la espiga; y cuando el fruto está maduro, en seguida se mete la hoz, porque la siega ha llegado". Pero en este estado, todavía no se ha dado fruto, pero si que ha anidado en nosotros la Palabra y crece la Fe en el Salvador. Sin embargo, esta hierba debe ser amarga; amarga por el significado del Sacrifico de Nuestro Señor, que siendo el Único Justo, sin macha, se entregó voluntariamente para el perdón de nuestros pecados. Debemos ser conscientes de Su Amargura al ser juzgado por el mundo, vituperado, humillado, maltratado y muerto por el simple hecho del enorme Amor que tenía hacia nosotros. Tenlo presente y recuérdalo siempre, pues Él sufrió y murió por ti.

"9Ninguna cosa comeréis de él cruda, ni cocida en agua, sino asada al fuego; su cabeza con sus pies y sus entrañas. 10Ninguna cosa dejaréis de él hasta la mañana; y lo que quedare hasta la mañana, lo quemaréis en el fuego."

Si es Cristo, a través de un hermano, el que nos hace el alimento espiritual para adquirir la Salvación, la interpretación de la Palabra que es el cordero, entero, no podemos nosotros "cocinarlo" a nuestro gusto (en agua) ni comerlo crudo, pues nos quedaríamos en la letra de la Palabra. La Palabra se "come" asada al fuego, interpretada por alguien que tiene el Espíritu de Dios. Se debe aceptar entera, sin desechar nada, pues a Cristo, quien es la Palabra (Antiguo y Nuevo Testamento) hecha carne, se le ha de tomar íntegramente. No se puede decir, como hacen los que quieren tener bendición del Señor sin someterse a Él, esto me gusta y esto no. No se puede acomodar la Palabra de Dios a tu propia conveniencia. Si hay algo en la lectura de la letra que nos produzca rechazo, debemos pedirle al Señor que nos aclare el verdadero sentido espiritual, para que no nos quedemos en la letra, pues esta mata.

"11Y lo comeréis así: ceñidos vuestros lomos, vuestro calzado en vuestros pies, y vuestro bordón en vuestra mano; y lo comeréis apresuradamente; es la Pascua de YHWH."

La explicación a parte este versículo la encontramos en Efesios 6.13-18: "Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios; orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu". Por lo tanto, el Señor nos quiere decir que nos vistamos con la Fe en el Evangelio, que él nos va a guiar y no nos va a dejar caer cuando vengan las dificultades. Puesto que el Camino es largo y difícil, debemos apoyarnos en hermanos, pastores, que tienen la misión en el Señor de ayudarnos a alcanzar la Salvación, que es nuestra meta. Estos pastores están representados por el Bordón, que no es otra cosa que un cayado o bastón más alto que la estatura de un hombre, representando que la Sabiduría que estos hermanos muestran, no es por inteligencia humana sino Don de Dios.

¿Por qué ha de tomarse la Pascua apresuradamente?. Cristo te da la oportunidad de que le aceptes como tu Salvador. Él está a la puerta y llama. Si tú le abres, no dudes que Él entrará cuando vea que tu alma está preparada y dispuesta para recibirle, cuando vea en ti la disposición y una necesidad de recibirle para que sea lavada de los pecados (Apocalipsis 3.20). Pero esta oportunidad no va a quedarse eternamente en tu puerta, tiene un tiempo, pues si siempre estás dudando de si abrir o no, corres el peligro de que cuando quieras abrir ya no esté el Señor esperando para entrar. Esto me recuerda la parábola de las 10 vírgenes, en la que queda descrita esta situación (Mateo 25.1-13).

"12Pues yo pasaré aquella noche por la tierra de Egipto, y heriré a todo primogénito en la tierra de Egipto, así de los hombres como de las bestias; y ejecutaré mis juicios en todos los dioses de Egipto. Yo YHWH. 13Y la sangre os será por señal en las casas donde vosotros estéis; y veré la sangre y pasaré de vosotros, y no habrá en vosotros plaga de mortandad cuando hiera la tierra de Egipto. "

Desde el momento en que una persona acepta y comprende el Sacrificio de Cristo para el perdón de los pecados, aunque aún no haya recibido el Espíritu de Dios, ya el Señor la mira y la aparta del castigo que reciben los que claramente y de todo corazón, han decidido no someterse a la Voluntad de Dios, representados aquí por los primogénitos de Egipto.

"14Y este día os será en memoria, y lo celebraréis como fiesta solemne para YHWH durante vuestras generaciones; por estatuto perpetuo lo celebraréis. 15Siete días comeréis panes sin levadura; y así el primer día haréis que no haya levadura en vuestras casas; porque cualquiera que comiere leudado desde el primer día hasta el séptimo, será cortado de Israel."

Como antes dijimos, desde el momento que aceptamos a Cristo, comenzamos una nueva vida. Nuestras creencias y razonamientos deben ser olvidados y desechados para que nuestra casa quede limpia de "levadura". Si en algún momento tenemos la tentación de volver a nuestro viejo camino, escuchando lo que nuestra mente carnal nos propone, que no es otra cosa que quitarle a Dios su dominio sobre nosotros, sobre nuestra alma, estaremos comiendo leudado, por lo que si nos mantenemos en esta actitud seremos apartados del pueblo de Dios, invalidando la predicación que habíamos recibido y que con gozo habíamos escuchado.

"16El primer día habrá santa convocación, y asimismo en el séptimo día tendréis una santa convocación; ninguna obra se hará en ellos, excepto solamente que preparéis lo que cada cual haya de comer."

La aceptación del Evangelio de Cristo, implica a su vez que ya nuestra búsqueda de la Salvación, de obtener la vida eterna, se ha cumplido. Desde ese momento hemos encontrado nuestro DESCANSO (pues en la celebración de la Pascua el primer y último día son Sabath, es decir, días de reposo). ¿De qué descansamos?. De las obras para adquirir la Salvación con que nos afanábamos antes. Este es el significado espiritual del 4º Mandamiento de la Ley de Dios: "Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; mas el séptimo día es reposo para YHWH tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. Porque en seis días hizo YHWH los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, YHWH bendijo el día de reposo y lo santificó." (Exodo 20.8-11).

Sigamos con el relato de la celebración de la Pascua.....

"17Y guardaréis la fiesta de los panes sin levadura, porque en este mismo día saqué vuestras huestes de la tierra de Egipto; por tanto, guardaréis este mandamiento en vuestras generaciones por costumbre perpetua. 18En el mes primero comeréis los panes sin levadura, desde el día catorce del mes por la tarde hasta el veintiuno del mes por la tarde. 19Por siete días no se hallará levadura en vuestras casas; porque cualquiera que comiere leudado, así extranjero como natural del país, será cortado de la congregación de Israel. 20Ninguna cosa leudada comeréis; en todas vuestras habitaciones comeréis panes sin levadura. "

Como se puede comprobar, en esencia, estos últimos versículos dicen los mismo que lo explicado en los últimos apartados. ¿Por qué el Señor es tan reiterativo y manda por dos veces no comer levadura?. La respuesta la encontramos en Génesis 41.32, cuando José, inspirado por Dios, interpreta los dos sueños de Faraón que eran iguales, explicándole que "el suceder el sueño a Faraón dos veces, significa que la cosa es firme de parte de Dios, y que Dios se apresura a hacerla.". Por lo tanto, el Señor nos advierte que no se echará atrás y nos apartará de Su Bendición si se nos ocurre volver a nuestra vida anterior. Esta misma situación queda explicada a lo largo de toda la Biblia con diferentes parábolas, tales como la conversión de estatua de sal de la mujer de Lot (Génesis 19) o cuando el Señor describe la vuelta de un espíritu inmundo al alma de una persona (Lucas 11.24-26).

"21Y Moisés convocó a todos los ancianos de Israel, y les dijo: Sacad y tomaos corderos por vuestras familias, y sacrificad la pascua. 22Y tomad un manojo de hisopo, y mojadlo en la sangre que estará en un lebrillo, y untad el dintel y los dos postes con la sangre que estará en el lebrillo; y ninguno de vosotros salga de las puertas de su casa hasta la mañana".

Moisés, siervo de Dios, se apresura a mandar, a todos los que han recibido la orden del Señor, poner en práctica la Palabra de Fe que han aceptado. Por esto mismo, nosotros, si hemos aceptado con gozo la Palabra de predicación del Evangelio, debemos hacerla presente en nosotros, pues es necesario cumplirla, no sólo escucharla (Lucas 8.21). Para comenzar a andar en el Señor, lo primero es celebrar Su Pascua: Una vez aceptado que Cristo ha ofrecido su Sangre por nosotros, espiritualmente la debemos de absorber (igual que hace el Hisopo), mojándola en el lebrillo (la Salvación que te ha traído otro hermano que ya la tiene y que está contenida en la Palabra de Dios) y untando con ella el dintel y los dos postes de la entrada a nuestra Alma, para que Dios, que se va a poner a la puerta, vea que hemos aceptado Su Palabra. En ese momento el creyente debe esperar a que Dios actúe.

Es significativa la importancia del Hisopo. Éste es una planta que tiene una cualidad de absorción y retención de líquidos. Espiritualmente representa al Alma de toda persona. Si esa alma acepta a Cristo, retiene Su Salvación y, por lo tanto, Su Sangre, el Vino Nuevo, ya que Cristo dijo: "Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio; y bebieron de ella todos. Y les dijo: Esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada. De cierto os digo que no beberé más del fruto de la vid, hasta aquel día en que lo beba nuevo en el reino de Dios" (Marcos 14.23-25). Si esa alma rechaza a Cristo, retiene su condenación y, por lo tanto, echa a perder la predicación de la Sangre de Cristo, convirtiéndola en vinagre.

El Señor nos ha recordado que a Él le dieron a beber vinagre, tal y como dice el Evangelio: "Después de esto, sabiendo Jesús que ya todo estaba consumado, dijo, para que la Escritura se cumpliese: Tengo sed. Y estaba allí una vasija llena de vinagre; entonces ellos empaparon en vinagre una esponja, y poniéndola en un hisopo, se la acercaron a la boca. Cuando Jesús hubo tomado el vinagre, dijo: Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu." (Juan 19.30). El Señor tenía sed y el mundo, en vez de darle agua limpia, le da vinagre, los pecados de todas las almas que estaban, están y estarán, esperándole. Esos pecados no son retenidos ni llevados a Dios por un hisopo, es decir, en el alma de la persona que recibe a Cristo, sino que se usa una esponja, precisamente para no contaminar ni manchar el hisopo, pues la función del hisopo es la de recibir la Sangre. Cristo, que bebe de la esponja, acepta nuestros pecados y muere, pagando por ellos, para que nosotros tengamos vida en Él, gracias a Su Resurrección.

Como antes decíamos, las personas que rechazan la Salvación de Cristo, que no le dan al Señor el vinagre de sus pecados a cambio del Vino de Su Sangre, retienen para siempre sus pecados, su alma manchada, el hisopo convertido en esponja llena de vinagre.

"23Porque YHWH pasará hiriendo a los egipcios; y cuando vea la sangre en el dintel y en los dos postes, pasará YHWH aquella puerta, y no dejará entrar al heridor en vuestras casas para herir. "

La actuación de Dios no se hace esperar y así, destruye a los que no han creído en Su Palabra de Vida. Pero para los que si han creído, Él mismo se pone a la puerta, guardándonos y protegiéndonos para que Satanás no pueda hacernos ningún mal: "He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo." (Apocalipsis 3.20)

"24Guardaréis esto por estatuto para vosotros y para vuestros hijos para siempre. 25Y cuando entréis en la tierra que YHWH os dará, como prometió, guardaréis este rito. 26Y cuando os dijeren vuestros hijos: ¿Qué es este rito vuestro?, 27vosotros responderéis: Es la víctima de la pascua de YHWH, el cual pasó por encima de las casas de los hijos de Israel en Egipto, cuando hirió a los egipcios, y libró nuestras casas. Entonces el pueblo se inclinó y adoró. 28Y los hijos de Israel fueron e hicieron puntualmente así, como YHWH había mandado a Moisés y a Aarón."

El hombre que busca a Dios y ha recibido Su Palabra, tiene Fe en que Dios hará como ha prometido y se compromete, para el futuro (cuando reciba el Espíritu de Dios en su Alma), a tener siempre en la puerta de su Alma la Sangre de Cristo, que impida a las potestades de Satanás, que dominan la carne, entrar y habitar dentro de ella. Asimismo, hace pacto de predicar y dar testimonio del mismo Evangelio que le ha sido predicado, sin leudar ni cambiar ni una coma ni una tilde (Mateo 5.18).

"29Y aconteció que a la medianoche YHWH hirió a todo primogénito en la tierra de Egipto, desde el primogénito de Faraón que se sentaba sobre su trono hasta el primogénito del cautivo que estaba en la cárcel, y todo primogénito de los animales. 30Y se levantó aquella noche Faraón, él y todos sus siervos, y todos los egipcios; y hubo un gran clamor en Egipto, porque no había casa donde no hubiese un muerto."

Aunque los impíos piensen que nunca les va a llegar el castigo, Dios es fiel a su Palabra y ésta siempre se cumple. El primogénito representa al espíritu de cada persona. Si somos como Faraón, que habiéndosenos predicado la Palabra de Salvación, no la aceptamos en nuestro corazón, ya no tiene sentido esta vida, cuyo fin es la muerte, de la cual no nos podremos librar, salvo que estemos en el tiempo de la venida de Nuestro Señor y seamos arrebatados. Para mí, lo verdaderamente importante es que va a existir una segunda muerte, espiritual, la cual es a la que se refiere el pasaje anterior. Esta es la muerte de la que nos libra el Señor, pero que, desgraciadamente, afectará a todo aquel que rechaza el Evangelio: "Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo" (Apocalipsis 20.6).

"31E hizo llamar a Moisés y a Aarón de noche, y les dijo: Salid de en medio de mi pueblo vosotros y los hijos de Israel, e id, servid a YHWH, como habéis dicho. 32Tomad también vuestras ovejas y vuestras vacas, como habéis dicho, e idos; y bendecidme también a mí."

Faraón, Satanás, el dios de este mundo, se da cuenta de que no puede retener a los que han aceptado, y están bajo la protección, del Señor. Entonces intenta convencerles de que es compatible servir a Dios y al mundo, por esta circunstancia les reclama su bendición.

"33Y los egipcios apremiaban al pueblo, dándose prisa a echarlos de la tierra; porque decían: Todos somos muertos. 34Y llevó el pueblo su masa antes que se leudase, sus masas envueltas en sus sábanas sobre sus hombros. 35E hicieron los hijos de Israel conforme al mandamiento de Moisés, pidiendo de los egipcios alhajas de plata, y de oro, y vestidos. 36Y YHWH dio gracia al pueblo delante de los egipcios, y les dieron cuanto pedían; así despojaron a los egipcios."

El mundo, una vez que damos testimonio de que ya no pertenecemos a él, nos rechaza, ya que Dios endurece su corazón (Jer. 7.24), pues no soportan la Palabra de arrepentimiento que se les lleva y, por lo tanto, aunque tienen maldición sobre ellos, no lo quieren reconocer, pues tienen todavía una venda puesta sobre sus ojos espirituales. Nosotros, sin embargo, hemos aceptado la única vía posible para tener Vida Eterna y cogemos la "masa" que no pan, pues todavía no ha sido cocido en fuego, ya que aún en esta fase espiritual, no se ha recibido el Espíritu de Dios, ni hemos recibido entendimiento de la Palabra, y la envolvemos en una sábana, tal y como Cristo fue envuelto: "Y tomando José el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia" (Mateo 27.59). Esto significa que para que no leude nuestra masa con doctrinas del mundo, para evitar que el aire del mundo la contamine, la envolvemos en la verdadera religión que es la Fe en Cristo, ropaje limpio y blanco, lavado en la Sangre del Cordero: "y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero" (Apocalipsis 7.14).

El mundo que no ha querido recibir la Palabra, ya no debe tener la bendición que le habíamos llevado, por lo que nosotros, en el nombre del Señor, les reclamamos las alhajas y joyas que el Señor les había ofrecido: "Y si la casa fuere digna, vuestra paz vendrá sobre ella; mas si no fuere digna, vuestra paz se volverá a vosotros. Y si alguno no os recibiere, ni oyere vuestras palabras, salid de aquella casa o ciudad, y sacudid el polvo de vuestros pies." (Mateo 10.13-14).

"37Partieron los hijos de Israel de Ramesés a Sucot, como seiscientos mil hombres de a pie, sin contar los niños. 38También subió con ellos grande multitud de toda clase de gentes, y ovejas, y muchísimo ganado."

El Señor hace distinción entre el pueblo de Israel, compuesto por hombres (varones y mujeres que ya tienen conocimiento de la Palabra) y niños, los que aún necesitan ser guiados y edificados en el fundamento de la Fe, por una parte y una gran multitud de gentes, ovejas y ganado, que representan que la Salvación es para toda la humanidad sin distinción de razas ni genealogía. Esto me recuerda cuando en Apocalipsis habla de los 144.000 del pueblo de Israel y de la muchedumbre vestida de blanco. La Salvación es para todos, porque todos deben cruzar el Mar Rojo, como más tarde veremos, naciendo de nuevo.

Hay que significar la importancia de que el pueblo al salir de Egipto, pasa a Sucot. Esta no es la misma ciudad física en la que descansó Jacob (Gn.33.17), pero sí espiritualmente, ya que Sucot significa cabañas o tabernáculos. El morar en tiendas (tabernáculos) es reconocerle a Dios que cualquier ornamento o doctrina entorpece nuestra relación con Él. Vivir en tiendas es vivir, es vivir sencillamente, con lo justo y necesario, sólo con la Palabra de Dios, sin aditamento o levadura, en relación directa y personal con Él, pues "Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer." (Juan 15.15).

"39Y cocieron tortas sin levadura de la masa que habían sacado de Egipto, pues no había leudado, porque al echarlos fuera los egipcios, no habían tenido tiempo ni para prepararse comida."

Esta es la comida espiritual que debemos tomar en nuestro camino hacia el conocimiento de Dios. Recordemos que todavía no hemos hablado del Espíritu Santo, sólo de la Fe en Cristo. Esta Fe enciende el fuego necesario para ir interpretando la Palabra para que el velo de nuestro entendimiento vaya siendo levantado y nuestra mente vea Luz en la lectura de la Palabra.

"40El tiempo que los hijos de Israel habitaron en Egipto fue cuatrocientos treinta años. 41Y pasados los cuatrocientos treinta años, en el mismo día todas las huestes de YHWH salieron de la tierra de Egipto"

En este capítulo, se nos da una cifra muy exacta del tiempo que estuvo Israel en Egipto: 430 años. Aparentemente, se contradice con la profecía que Dios le comunica a Abraham: "Ten por cierto que tu descendencia morará en tierra ajena, y será esclava allí, y será oprimida cuatrocientos años" (Gn. 15.13). Debemos recordar que cuando el pueblo de Israel entró en Egipto, no lo hizo como esclavo, sino protegido por José. Una vez pasada la memoria de José, es cuando un nuevo Faraón esclaviza al pueblo durante 400 años (Ex. 1.7-10). 400 años, según el calendario judío, son 144.000 días, ya que es el resultado de multiplicar 400 x 12 meses x 30 días. Para que alguien reciba la Salvación de Cristo y pertenezca simbólicamente a los 144.000 elegidos, primero tiene que darse cuenta de que mora en esclavitud.

El siguiente paso, no es la libertad y madurez en el Señor inmediata, sino 30 años de espera, 30 años de diferencia que representan los 30 años que estuvo Cristo en la tierra antes de comenzar su ministerio (Lucas 3.23). Este tiempo debemos tomarlo como un período de aprendizaje y crecimiento espiritual que nos fortalezca en el conocimiento del Señor para no desfallecer en el Camino y llegar a adquirir el Espíritu de Dios.

"42Es noche de guardar para YHWH, por haberlos sacado en ella de la tierra de Egipto. Esta noche deben guardarla para YHWH todos los hijos de Israel en sus generaciones."

¿Por qué noche?. Sencillamente porque Cristo es la Luz del mundo y, puesto que aún no se le ha recibido completamente, ya que "...si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él." (Rom. 8.9), no podemos decir que sea de día hasta que se nazca de nuevo. De todas formas, no debemos tener miedo a esa noche, ya que Dios habita en la oscuridad (Ex. 20.21) y nos va a guiar para que no tropecemos.

"43Y YHWH dijo a Moisés y a Aarón: Esta es la ordenanza de la pascua; ningún extraño comerá de ella. 44Mas todo siervo humano comprado por dinero comerá de ella, después que lo hubieres circuncidado. 45El extranjero y el jornalero no comerán de ella."

El Señor hace unas diferencias claras: Por un lado habla de los propios, de los naturales, Moisés, Aarón y el pueblo de Israel, incluyendo a todo siervo humano que ha sido comprado por dinero, por precio, siempre y cuando haya sido circuncidado, que no es otro que aquel que acepta la Salvación de Cristo y ha sido comprado con Su Sangre. La circuncisión era la señal que distinguía al pueblo elegido por Dios. Pero esa circuncisión no es física. Dice Deuteronomio 10.16: "Circuncidad, pues, el prepucio de vuestro corazón, y no endurezcáis más vuestra cerviz.", por lo tanto, representa nuestra renuncia a todo lo que es ajeno a Dios, a nuestros antiguos pecados y deseos de nuestra carne y de doctrinas y creencias que no son acordes con el Evangelio de Salvación.

Por otro lado, habla de los extraños; los extranjeros, no según la raza sino los que no renuncian a las creencias antiguas contrarias a Dios y los jornaleros, los que quieren otra recompensa a parte de la Salvación. En este grupo hay que incluir al importante grupo de personas que se quieren seguir el Camino del Señor para así conseguir beneficios económicos, de reconocimiento social y otros, buscando tesoros en la tierra en vez de poner sólo sus miras en las cosas de Dios. Esto es lo que se conoce, y por desgracia cada vez tiene más aceptación, como la Doctrina de la Prosperidad. Recordemos que el Señor nos advierte que no nos preocupemos de las cosas del mundo que ya nuestro Padre sabe de lo que tenemos necesidad y nos lo dará por añadidura. Nos dará lo que Él considera necesario para nosotros, no lo que deseemos nosotros (Mt. 6.25-34; Mt.13.22)

"46Se comerá en una casa, y no llevarás de aquella carne fuera de ella, ni quebraréis hueso suyo. 47Toda la congregación de Israel lo hará."

Moisés le presta mucha atención a que deberá comerse en una casa y no se ha de sacar la carne fuera de ella. Dios nos advierte que la Salvación es para nuestra alma, por lo que no tiene sentido comerla fuera de ella, es decir, razonándola con nuestra mente, con nuestro conocimiento. En ello consiste la Fe, en creer en lo que no se ve, sin que entre en liza la razón.

También habla de no quebrar ningún hueso; al mismo Cristo no le fue quebrado ningún hueso (Sal. 34.20; Jn. 19.36). Los huesos son la base de nuestro cuerpo, para que adquiera firmeza. Debemos tener firmeza en la Fe en el Señor y ponerla como nuestra única guía y fortaleza. Pero, un hueso sólo no puede formar un esqueleto; debemos estar unidos los que creemos en Él, para que así formemos un cuerpo, cuya cabeza y dirección siempre sea Cristo (Colocenses 1.18 y 2.19).

"48Mas si algún extranjero morare contigo, y quisiere celebrar la pascua para YHWH, séale circuncidado todo varón, y entonces la celebrará, y será como uno de vuestra nación; pero ningún incircunciso comerá de ella. 49La misma ley será para el natural, y para el extranjero que habitare entre vosotros. 50Así lo hicieron todos los hijos de Israel; como mandó YHWH a Moisés y a Aarón, así lo hicieron. 51Y en aquel mismo día sacó YHWH a los hijos de Israel de la tierra de Egipto por sus ejércitos."

Como vemos, de nuevo, vuelve a repetir la importancia de la circuncisión espiritual, para ofrecerle firmeza.

El Desierto:

Continuemos con el capítulo 13 de Exodo:

"1YHWH habló a Moisés, diciendo: 2Conságrame todo primogénito. Cualquiera que abre matriz entre los hijos de Israel, así de los hombres como de los animales, mío es."

Vimos con anterioridad que el sentido espiritual del primogénito viene referido al espíritu de una persona. Es ahora, cuando ya nos hemos dado cuenta que vivíamos en esclavitud, que éramos pecadores y que nuestra vida no tenía sentido, cuando aceptamos que Cristo reine en nuestra vida. Pero, como todavía no está reinando, pues lo que hemos hecho es abrirle la puerta para que Él entre (Apocalipsis 3.20), debemos hacer lo que Él nos pida para que Su Espíritu more en nuestra alma, para que renazcamos a imagen y semejanza Suya, pues dice la Palabra: "El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará" (Juan 12.25). Cuando aborrezcamos nuestra vida y nuestro viejo hombre muera, renacerá uno nuevo, que vivirá en nuestra alma. Este primogénito es de Dios, por lo que está consagrado a Él. Pero no sólo hay que darle gloria a Dios por habernos escogido como hijos suyos, sino también en las cosas de este mundo, en las bendiciones económicas (animales), tenemos que ofrecérselas a Él. Aquí aparece en escena el Diezmo, como símbolo de la unión entre Cristo y nosotros.

"Y Moisés dijo al pueblo: Tened memoria de este día, en el cual habéis salido de Egipto, de la casa de servidumbre, pues YHWH os ha sacado de aquí con mano fuerte; por tanto, no comeréis leudado. 4Vosotros salís hoy en el mes de Abib."

El Señor nos advierte en ese mismo instante, que si le aceptamos ya no perteneceremos a nadie sino a Él y no podremos contaminarnos con las costumbres, religiones, ritos, conveniencias, de la sociedad en la que vivimos, sino que Dios nos ha liberado de ellas con poder, con fuerza, con su Sacrificio y no debemos volvernos a enredar en los lazos de la carne, añadiendo "levadura" (cosas del mundo y no de Dios) a nuestra Comida (la Palabra de Dios, el Verbo hecho carne, nuestro Amado Señor a quien pertenecemos).

"5Y cuando YHWH te hubiere metido en la tierra del cananeo, del heteo, del amorreo, del heveo y del jebuseo, la cual juró a tus padres que te daría, tierra que destila leche y miel, harás esta celebración en este mes."

A partir de ese momento, el creyente, pero que aún no ha nacido de nuevo, recibe la promesa de la "Tierra Prometida".

"6Siete días comerás pan sin leudar, y el séptimo día será fiesta para YHWH. 7Por los siete días se comerán los panes sin levadura, y no se verá contigo nada leudado, ni levadura, en todo tu territorio. 8Y lo contarás en aquel día a tu hijo, diciendo: Se hace esto con motivo de lo que YHWH hizo conmigo cuando me sacó de Egipto. 9Y te será como una señal sobre tu mano, y como un memorial delante de tus ojos, para que la ley de YHWH esté en tu boca; por cuanto con mano fuerte te sacó YHWH de Egipto. 10Por tanto, tú guardarás este rito en su tiempo de año en año.

11Y cuando YHWH te haya metido en la tierra del cananeo, como te ha jurado a ti y a tus padres, y cuando te la hubiere dado, 12dedicarás a YHWH todo aquel que abriere matriz, y asimismo todo primer nacido de tus animales; los machos serán de YHWH. 13Mas todo primogénito de asno redimirás con un cordero; y si no lo redimieres, quebrarás su cerviz. También redimirás al primogénito de tus hijos. 14Y cuando mañana te pregunte tu hijo, diciendo: ¿Qué es esto?, le dirás: YHWH nos sacó con mano fuerte de Egipto, de casa de servidumbre; 15y endureciéndose Faraón para no dejarnos ir, YHWH hizo morir en la tierra de Egipto a todo primogénito, desde el primogénito humano hasta el primogénito de la bestia; y por esta causa yo sacrifico para YHWH todo primogénito macho, y redimo al primogénito de mis hijos. 16Te será, pues, como una señal sobre tu mano, y por un memorial delante de tus ojos, por cuanto YHWH nos sacó de Egipto con mano fuerte."

Nos vuelve a repetir con actitud de firmeza todo lo pasado, para que sea gravado en nuestra mente todo lo que Cristo ha hecho por nosotros. Fruto de esta idea, el Señor usa el término redención. Redimir es definido como: Rescatar o sacar de esclavitud al cautivo mediante precio. ¿Qué mejor precio que ofrecer Su Vida en Sacrificio Santo y Eterno por el perdón de nuestros pecados?.

"17Y luego que Faraón dejó ir al pueblo, Dios no los llevó por el camino de la tierra de los filisteos, que estaba cerca; porque dijo Dios: Para que no se arrepienta el pueblo cuando vea la guerra, y se vuelva a Egipto." 

La guerra. Dios nos va a dar la Tierra Prometida después de una gran guerra, una lucha a muerte que ya se está librando pero que, de momento, no quiere que veamos. Prefiere esperar Dios a fortalecernos, prepararnos, hacernos crecer en experiencia y sabiduría, antes de llevarnos al campo de batalla.

"18Mas hizo Dios que el pueblo rodease por el camino del desierto del Mar Rojo. Y subieron los hijos de Israel de Egipto armados."

El arma poderosa que tienen los hijos de Israel es la Palabra de Dios, la Espada de dos filos: "Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón." (Hebreos 4.12), la cual deberá llevar todo el camino de su aprendizaje hasta que llegue el momento de utilizarla (de hacerla presente en uno mismo).

"19Tomó también consigo Moisés los huesos de José, el cual había juramentado a los hijos de Israel, diciendo: Dios ciertamente os visitará, y haréis subir mis huesos de aquí con vosotros. "

Esta profecía que hace José, al advertir varios siglos antes a los israelitas que Dios los sacaría de Egipto y que, como señal de que Dios es verdadero, de que cumple Su Promesa, cuando esto ocurriera debían llevarse consigo sus huesos, para que no moren en tierra extraña, sino en la "Tierra Prometida". Los huesos representan el esqueleto de la Iglesia, que no puede estar en ninguna religión de este mundo, salvo en la religión verdadera que es Cristo.

"20Y partieron de Sucot y acamparon en Etam, a la entrada del desierto."

Llega un momento en que el creyente se da cuenta que su andadura puede ser larga, ya que no depende de él sino de Dios, el momento en el que nacerá de nuevo y recibirá el Espíritu Santo y todas las bendiciones que se le han prometido. Él no conoce el desierto y decide esperar antes de adentrarse y perderse por él.

"21Y YHWH iba delante de ellos de día en una columna de nube para guiarlos por el camino, y de noche en una columna de fuego para alumbrarles, a fin de que anduviesen de día y de noche. 22Nunca se apartó de delante del pueblo la columna de nube de día, ni de noche la columna de fuego."

Entonces el Señor le dice que no está sólo, que Él le guiará en todo momento, y que, mientras no se aleje, ni adelantándose ni retrasándose, nada malo le pasará.

El problema del desierto es que la arena cubre el camino e impide distinguirlo, por lo cual, nadie, salvo el Señor, puede atravesarlo sin perderse. El Señor va a ser el guía que nos marcará la vía a seguir, conduciéndonos sin dudar hasta la Tierra Prometida, a través de los hermanos que nos han predicado el Evangelio de Salvación.

El nacimiento de nuevo:

Continuaremos en el Capítulo 14 de Éxodo:

"1Habló YHWH a Moisés, diciendo: 2Di a los hijos de Israel que den la vuelta y acampen delante de Pi-hahirot, entre Migdol y el mar hacia Baal-zefón; delante de él acamparéis junto al mar. 3Porque Faraón dirá de los hijos de Israel: Encerrados están en la tierra, el desierto los ha encerrado. 4Y yo endureceré el corazón de Faraón para que los siga; y seré glorificado en Faraón y en todo su ejército, y sabrán los egipcios que yo soy YHWH. Y ellos lo hicieron así."

Sin embargo, aunque era necesario que el Señor atase al dueño de este mundo, a Satanás, para que pudiésemos escuchar el Evangelio que nos traía un ángel del Señor, una vez que hemos decidido entregarnos y hacer presente su Palabra, el mundo, al ver que nos escapamos, decide perseguirnos para volvernos a esclavizar.

Pero ya no hay vuelta atrás; en este estado espiritual existen dos opciones, ya que en el sitio donde se encontraban no tenía salida hacia los lados, pues parecer ser que era un barranco:

  1. Atrás, el camino hacia Egipto, donde se encuentra Faraón y la esclavitud. El camino erróneo de donde hemos salido.

  2. El Mar Rojo, donde no hay escapatoria ni salida hacia delante, por lo menos para los ojos del hombre.

"5Y fue dado aviso al rey de Egipto, que el pueblo huía; y el corazón de Faraón y de sus siervos se volvió contra el pueblo, y dijeron: ¿Cómo hemos hecho esto de haber dejado ir a Israel, para que no nos sirva? 6Y unció su carro, y tomó consigo su pueblo; 7y tomó seiscientos carros escogidos, y todos los carros de Egipto, y los capitanes sobre ellos. 8Y endureció YHWH el corazón de Faraón rey de Egipto, y él siguió a los hijos de Israel; pero los hijos de Israel habían salido con mano poderosa. 9Siguiéndolos, pues, los egipcios, con toda la caballería y carros de Faraón, su gente de a caballo, y todo su ejército, los alcanzaron acampados junto al mar, al lado de Pi-hahirot, delante de Baal-zefón."

Los creyentes empiezan a tener persecuciones, la familia, los amigos o uno mismo, todo intenta presionar para apartarlos del Camino del Señor, diciéndoles: ¡estás loco!, ¡te has perdido!, ¡no te reconozco!... Pero la mano de Dios está sobre nosotros, protegiéndonos.

"10Y cuando Faraón se hubo acercado, los hijos de Israel alzaron sus ojos, y he aquí que los egipcios venían tras ellos; por lo que los hijos de Israel temieron en gran manera, y clamaron a YHWH. 11Y dijeron a Moisés: ¿No había sepulcros en Egipto, que nos has sacado para que muramos en el desierto? ¿Por qué has hecho así con nosotros, que nos has sacado de Egipto? 12¿No es esto lo que te hablamos en Egipto, diciendo: Déjanos servir a los egipcios? Porque mejor nos fuera servir a los egipcios, que morir nosotros en el desierto."

En este momento espiritual comienzan las dudas sobre si lo que se nos ha predicado es la Verdad. El paso que vamos a dar es un paso de Fe hacia lo desconocido. Lo que hemos dejado atrás, aunque no nos llene, si nos daba una falsa seguridad. Ahora, sin embargo, vemos imposible seguir y nos sentimos desamparados, fuera de nuestra religión de toda la vida pero sin llegar aún a la tierra prometida, a la promesa de la que nos han estado predicando todo el tiempo. Pero ya no hay vuelta atrás.

"13No temáis; estad firmes, y ved la salvación que YHWH hará hoy con vosotros; porque los egipcios que hoy habéis visto, nunca más para siempre los veréis. 14YHWH peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos."

El hombre se da cuenta que ya no hay marcha atrás, que se tiene que entregar a Cristo porque Él es la única escapatoria que tiene. Dios le dice que lo que espera de él es su sometimiento sin ningún tipo de condición y que no se preocupe de nada, ya que todo el trabajo lo hará Dios y no él.

Llega el momento esperado por la persona que ha estado predicándonos y por nosotros mismos, que añorábamos al Señor. Es el momento en el que Dios nos insufla Su Espíritu. Pero antes....

"15Entonces YHWH dijo a Moisés: ¿Por qué clamas a mí? Di a los hijos de Israel que marchen. 16Y tú alza tu vara, y extiende tu mano sobre el mar, y divídelo, y entren los hijos de Israel por en medio del mar, en seco. 17Y he aquí, yo endureceré el corazón de los egipcios para que los sigan; y yo me glorificaré en Faraón y en todo su ejército, en sus carros y en su caballería; 18y sabrán los egipcios que yo soy YHWH, cuando me glorifique en Faraón, en sus carros y en su gente de a caballo.

19Y el ángel de Dios que iba delante del campamento de Israel, se apartó e iba en pos de ellos; y asimismo la columna de nube que iba delante de ellos se apartó y se puso a sus espaldas, 20e iba entre el campamento de los egipcios y el campamento de Israel; y era nube y tinieblas para aquéllos, y alumbraba a Israel de noche, y en toda aquella noche nunca se acercaron los unos a los otros."

Dios comprende que mientras no haya una separación clara entre los egipcios e Israel, el pueblo de Dios va a estar más pendiente de lo que tiene a sus espaldas (sus perseguidores) que de caminar hacia delante, por lo que YHWH mismo se pone como un muro entre el mundo y Él, para que el hombre de Dios confíe que el paso que va a dar es el único camino posible.

"21Y extendió Moisés su mano sobre el mar, e hizo YHWH que el mar se retirase por recio viento oriental toda aquella noche; y volvió el mar en seco, y las aguas quedaron divididas. 22Entonces los hijos de Israel entraron por en medio del mar, en seco, teniendo las aguas como muro a su derecha y a su izquierda. 23Y siguiéndolos los egipcios, entraron tras ellos hasta la mitad del mar, toda la caballería de Faraón, sus carros y su gente de a caballo. 24Aconteció a la vigilia de la mañana, que YHWH miró el campamento de los egipcios desde la columna de fuego y nube, y trastornó el campamento de los egipcios, 25y quitó las ruedas de sus carros, y los trastornó gravemente. Entonces los egipcios dijeron: Huyamos de delante de Israel, porque YHWH pelea por ellos contra los egipcios. 26Y YHWH dijo a Moisés: Extiende tu mano sobre el mar, para que las aguas vuelvan sobre los egipcios, sobre sus carros, y sobre su caballería. 27Entonces Moisés extendió su mano sobre el mar, y cuando amanecía, el mar se volvió en toda su fuerza, y los egipcios al huir se encontraban con el mar; y YHWH derribó a los egipcios en medio del mar. 28Y volvieron las aguas, y cubrieron los carros y la caballería, y todo el ejército de Faraón que había entrado tras ellos en el mar; no quedó de ellos ni uno. 29Y los hijos de Israel fueron por en medio del mar, en seco, teniendo las aguas por muro a su derecha y a su izquierda."

Este es el gran paso de negarnos a nosotros mismos, de aceptar de una forma definitiva y concreta la Sangre de Cristo. Es como si firmáramos un contrato; Dios espera nuestra firma, pero esta ha de ser materializada con sangre, con la muerte de nuestro viejo hombre y la liberación de las potestades de Satanás que andan intentando volver a entrar en su antigua morada (la muerte de los egipcios). Dios nos abre el Camino, que es Vida para el hombre: su alma y su espíritu han de ser limpiados con el fuego purificador del Señor, limpiándolos de toda inmundicia. Sólo cuando esto ocurra, es cuando el Señor se casará con nosotros, con nuestro espíritu, morando en nuestra alma, formando una unidad con nosotros (Marcos 10).

Hay que significar que esta travesía del pueblo de Israel por el desierto fue de tres días: Exodo 3.18 "...nosotros iremos ahora camino de tres días por el desierto, para que ofrezcamos sacrificios a YHWH nuestro Dios.". Al igual, el Señor resucitó después de tres noches y tres días muerto (Mt. 12.40).

El pueblo de Israel tardó un día entero en cruzar el Mar Rojo. Este día, el más importante de nuestra vida y el que marca un antes y un después en nuestra existencia en este mundo, es el día de la victoria de Cristo sobre Satanás en nosotros. Dice la Palabra: "Mas, oh amados, no ignoréis esto: que para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día." (2ª de Pedro 3.8). Con esta premisa, así debemos entender el siguiente pasaje: "Vi a un ángel que descendía del cielo, con la llave del abismo, y una gran cadena en la mano. Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años; y lo arrojó al abismo, y lo encerró, y puso su sello sobre él, para que no engañase más a las naciones, hasta que fuesen cumplidos mil años; y después de esto debe ser desatado por un poco de tiempo.... Esta es la primera resurrección. Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años." (Apocalipsis 20.1-6).

A Dios no le basta con este importante pacto o paso que hemos dado prometiendo no tener más Dios que a Él y apartarnos del mundo. Sin embargo, Satanás no es eliminado definitivamente de nuestra vida, sino que después de estos mil años espirituales o día en que cruzamos el Mar Rojo, debe ser desatado para probar nuestra fidelidad y que nunca nos olvidemos de andar en el Temor de Dios.

Lo que sucede en nuestra Alma y Espíritu en este momento, ya nos lo explicó el Señor con la comparación del espíritu del viejo hombre con un grano de trigo: "De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto." (Juan 12.24). Cruzar el Mar Rojo, es por tanto, la muerte y putrefacción de nuestro viejo hombre, siendo enterrado en la tierra fértil y regada que es el Huerto del Edén, es decir, la presencia de Dios. El color Rojo de este mar, simboliza la Sangre de Cristo, el agua Viva que hará germinar esta semilla muerta para que de fruto espiritual con el nacimiento de una nueva planta u hombre nuevo: "Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí" (Gálatas 2.20).

Esto es lo mismo que ocurrió cuando al día siguiente de resucitar, el Señor se apareció a sus discípulos insuflándoles el Espíritu: "Y habiendo dicho esto, sopló, y les dijo: Recibid el Espíritu Santo." (Jn 20.19-23). Los discípulos recibieron en ese momento la Salvación, la unción de Su Espíritu. Pero, sin embargo, el Señor les advierte el mismo día de Su Ascensión que deben esperar a Pentecostés para recibir la Promesa del Padre: "Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis de mí. Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días.... pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo" (Hechos 1.4-5 y 8).

¿Por qué esta diferencia de tiempo entre el soplo del Espíritu, su recepción y muestra del Poder de Dios?.

Durante mucho tiempo me he estado preguntando el por qué de esta diferenciación, que corresponde a la diferencia entre cruzar el Mar Rojo y la aceptación de la Ley en nuestros corazones.

De todas formas, al ser un tema muy extenso, le pedimos al Señor que, cuando sea Su Voluntad, lo podamos escribir en otro artículo.

"30Así salvó YHWH aquel día a Israel de mano de los egipcios; e Israel vio a los egipcios muertos a la orilla del mar. 31Y vio Israel aquel grande hecho que YHWH ejecutó contra los egipcios; y el pueblo temió a YHWH, y creyeron a YHWH y a Moisés su siervo."

Creed en el Señor y Él os hará salvos: "Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra. Habitaréis en la tierra que di a vuestros padres, y vosotros me seréis por pueblo, y yo seré a vosotros por Dios" (Ezequiel 36.26-28)

 

Enlaces relacionados: