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Las Escrituras nos cuentan por triplicado cómo un hombre de religión y moral rígidos se conmueve ante el Poder y Gloria del Señor. No es gratuito este triple relato. El Altísimo deja que, aparentemente, haya contradicciones entre dos de las versiones para que sirvan de tropiezo a los que tienen el corazón endurecido y buscan demostrar mediante la razón y el estudio que la Biblia no es totalmente Palabra de Dios, convirtiéndose en ministros de la letra y no del Espíritu, haciendo lo contrario de lo que el mismo Pablo nos testifica: "Y tal confianza tenemos mediante Cristo para con Dios; no que seamos competentes por nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos, sino que nuestra competencia proviene de Dios, el cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu; porque la letra mata, mas el espíritu vivifica. " (2ª de Corintios 3.4-6).Sin embargo, para los Hijos de Dios, los humildes de corazón que, en vez de juzgar, preguntan al Señor qué significado tiene este hecho, dejándose llevar por el Espíritu que nos guía y lleva a toda Verdad, no sólo no hay contradicción alguna sino que no se puede considerar completo el relato leyendo las versiones por separado, sino considerándolas fragmentos de un todo. Las tres partes en las que aparece la conversión de Pablo se encuentran recogidas en el libro de Hechos de los Apóstoles en los capítulos 9, 22 y 26. El capítulo 9 narra lo sucedido en tercera persona, a diferencia de los otros dos que lo hacen por boca del mismo Pablo. Leámoslo: " Saulo, respirando aún amenazas y muerte contra los discípulos del Señor, vino al sumo sacerdote, y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, a fin de que si hallase algunos hombres o mujeres de este Camino, los trajese presos a Jerusalén. Mas yendo por el camino, aconteció que al llegar cerca de Damasco, repentinamente le rodeó un resplandor de luz del cielo; y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? El dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón. El, temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que yo haga? Y el Señor le dijo: Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer. Y los hombres que iban con Saulo se pararon atónitos, oyendo a la verdad la voz, mas sin ver a nadie. Entonces Saulo se levantó de tierra, y abriendo los ojos, no veía a nadie; así que, llevándole por la mano, le metieron en Damasco, donde estuvo tres días sin ver, y no comió ni bebió." (Vers. 1-9).Se recalca que Pablo iba acompañado, sin embargo hay una diferencia entre los demás y él, ya que Pablo al escuchar la Voz comprende que es Su Señor quien le habla y, por tanto, está dispuesto a hacer lo que Éste le ordene. Los otros hombres, por el contrario, aunque en un primer momento se sorprenden al escuchar la Palabra, no la aceptan y es por esto que no sienten (no ven) al Señor (a nadie). Sigamos leyendo el capítulo 22: " Pero aconteció que yendo yo, al llegar cerca de Damasco, como a mediodía, de repente me rodeó mucha luz del cielo; y caí al suelo, y oí una voz que me decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Yo entonces respondí: ¿Quién eres, Señor? Y me dijo: Yo soy Jesús de Nazaret, a quien tú persigues. Y los que estaban conmigo vieron a la verdad la luz, y se espantaron; pero no entendieron la voz del que hablaba conmigo. Y dije: ¿Qué haré, Señor? Y el Señor me dijo: Levántate, y ve a Damasco, y allí se te dirá todo lo que está ordenado que hagas. Y como yo no veía a causa de la gloria de la luz, llevado de la mano por los que estaban conmigo, llegué a Damasco." (Vers. 6-11).Es aquí donde los amantes de la "letra" y de discusiones que para nada aprovechan al Espíritu, dicen tener argumentos para demostrar que este libro no está inspirado por Dios, ya que en el capítulo 9 dice que los hombres que acompañaban a Pablo escuchan la voz pero no ven a nadie y en el capítulo 22 se expone que ven la luz pero no entienden, perciben o escuchan la voz, según las distintas versiones: Versión Reina Valera 1960: "Y los que estaban conmigo vieron a la verdad la luz, y se espantaron; pero no entendieron la voz del que hablaba conmigo." Nueva Versión Internacional: "Los que me acompañaban vieron la luz, pero no percibieron la voz del que me hablaba." Versión Reina Valera Antigua: "Y los que estaban conmigo vieron a la verdad la luz, y se espantaron; mas no oyeron la voz del que hablaba conmigo." La Biblia de las Américas: "Y los que estaban conmigo vieron la luz, ciertamente, pero no comprendieron la voz del que me hablaba." Versión Castillian: "Los hombres que iban conmigo vieron la luz y se llenaron de espanto, pero no oyeron ni una sola palabra del que hablaba conmigo." Versión Dios Habla Hoy: "Los que iban conmigo vieron la luz, pero no oyeron la voz del que me hablaba." Como vemos, estos hombres, independientemente de si oyeron o entendieron físicamente, que es lo que menos importa del caso, reaccionan ante la llamada de Dios con una total sordera espiritual. Ven la luz durante un instante, ya que tienen la oportunidad de arrepentirse y seguir el Camino, como hace Pablo en su corazón, pero rechazan, pues se espantan, la corrección de Dios y niegan que esa voz provenga de Él. Por último tenemos el testimonio recogido en el capítulo 26: "Ocupado en esto, iba yo a Damasco con poderes y en comisión de los principales sacerdotes, cuando a mediodía, oh rey, yendo por el camino, vi una luz del cielo que sobrepasaba el resplandor del sol, la cual me rodeó a mí y a los que iban conmigo. Y habiendo caído todos nosotros en tierra, oí una voz que me hablaba, y decía en lengua hebrea: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Dura cosa te es dar coces contra el aguijón. Yo entonces dije: ¿Quién eres, Señor? Y el Señor dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues. Pero levántate, y ponte sobre tus pies; porque para esto he aparecido a ti, para ponerte por ministro y testigo de las cosas que has visto, y de aquellas en que me apareceré a ti, librándote de tu pueblo, y de los gentiles, a quienes ahora te envío, para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados." En él queda claro que toda la humanidad ha de rendirse y dar culto al Dios verdadero, ya que no sólo Pablo sino también los que iban con él, ante el Poder de Dios, caen en tierra, adorándolo, como ocurrió en el arresto del Señor. A modo de resumen podemos decir que, espiritualmente, el único que ve la Luz y oye la Voz es Pablo, y todos los que como él aceptamos al Señor como nuestro Salvador, entregándole nuestra vida, abriendo nuestros ojos que estaban en tinieblas. Pidamos por las almas de los habitantes del mundo para que no les ocurra como a los acompañantes de Pablo, y puedan percibir y comprender la Voz, el mensaje de Salvación de Nuestro Señor.
Juan 8.12: " Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida. "Juan 11.9-10: " El que anda de día, no tropieza, porque ve la luz de este mundo; pero el que anda de noche, tropieza, porque no hay luz en él"Juan 10.26-28: " pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas, como os he dicho. Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano."Juan 5.25: " Viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oyeren vivirán."Juan 5.37-38: " También el Padre que me envió ha dado testimonio de mí. Nunca habéis oído su voz, ni habéis visto su aspecto, ni tenéis su palabra morando en vosotros; porque a quien él envió, vosotros no creéis."
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